Ahora mismo solo hay una cosa que nos separa del frío polar y está a miles de kilómetros: la borrasca Efraín

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Ahora mismo solo hay una cosa que nos separa del frío polar y está a miles de kilómetros: la borrasca Efraín

Ahora mismo, mientras escribo, la mayoría de países de Europa occidental están sufriendo temperaturas bajísimas y nevadas enormes. Sin embargo, en España disfrutamos de un frío suave y precipitaciones constantes. Pero eso no es lo más curioso. Ni de lejos. Lo más curioso es que lo único que nos separa de esa ola de frío es algo que está a muchos kilómetros de la península: una borrasca en mitad del Atlántico, Efraín.


¿Cómo? ¿Una borrasca? Sí, como suena. Aunque Efraín es una borrasca enorme en mitad del Atlántico, estrictamente hablando, no podemos decir que nos afecte directamente. Y, sin embargo, su influencia nos está protegiendo de las entradas de aire frío del norte, facilitando la entrada de aires más cálidos de lo que sería habitual y nos conecta directamente con borrascas de origen subtropical que están cargadas de humedad.

¿Qué significa todo esto? Lluvia, significa lluvia. No es una novedad, claro. En los últimos días, hemos visto una enorme cantidad de precipitaciones y las noticias de ríos y canalizaciones desbordadas han sido el pan nuestro de cada día. Sin embargo, mientras Efraín haga de las suyas en el Atlántico, la situación meteorológica seguirá así.

Y «así», en este contexto, viene a decir «acumulados de hasta 150 litros por m2 en zonas de los Montes de Toledo y el Sistema Central, las montañas mejor expuestas a los vientos del oeste y suroeste. Con todo, en lugares un poco peor orientados como Sierra Morena, Grazalema, las Béticas o el oeste de Galicia se esperan unos 100 l/m2.

La sequía ha terminado… en algunas partes del país. Con todo, como hemos ido explicando estos meses, la sequía va a ser un hueso duro de roer. En algunas partes del país, las sensaciones son buenas y, contabilizando el agua de las últimas semanas, podemos dar finiquitada sequía en las cuencas del norte y del noroeste peninsular. Allí el agua embalsada ya está por encima de la media de los últimos diez años.

Pero la gran batalla del año no ha terminado. Sin embargo, en las cuencas del Guadalquivir y el Guadiana los embalses están en torno al 20% de capacidad y, aunque este «río de humedad» mejorará las cifras, vamos a necesitar mucha agua para levantarlas. Es decir, tal y como presagiaba la AEMET, estamos ante un importante golpe a la sequía, pero no va a ser fácil librarnos de ella. Solo queda cruzar los dedos y esperar que el gran pasillo atlántico siga funcionando a todo tren.


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Ahora mismo solo hay una cosa que nos separa del frío polar y está a miles de kilómetros: la borrasca Efraín

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Xataka

por
Javier Jiménez

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