Bagnaia: «No acudí al psicólogo, preferí la ayuda de los míos»

Redacción

Todo, absolutamente todo, lo que rodea a Francesco ‘Pecco’ Bagnaia (Turín, 14 de enero de 1997) es de perfil bajo, discreto, casi silencioso, íntimo, muy íntimo. Parece que camine con zapatos de gamuza, eso, sin hacer ruido. Por eso su abuelo Antonio dice de él que, simplemente, “es todo un señor”. Por eso su gracioso compañero en la Academia VR46 de Valentino RossiAndrea Migno, le llama “lord”, porque su personalidad, su ‘tarannà’, va mucho más allá de ser un señor.

“No siento las piedrecitas de las que habláis en mis zapatos. No guardo rencor a nadie, no soy de esos, porque pienso que todo el mundo tiene derecho a opinar lo que quiera sobre lo que quiera. Eso sí, soy de los que piensa que las palabras se las lleva el viento y lo que quedan son los logros, las conquistas, los hechos. Por ejemplo, mis siete victorias en este Mundial y la conquista del título del mundo de MotoGP”, explica Bagnaia cuando los periodistas italianos le recuerdan que recibe muchas críticas en las redes sociales.

Errores iniciales

Bagnaia, que ha sido el primer campeón capaz de alcanzar la cima, el título, pese a sumar cinco ceros (bueno, cuatro ceros y un solo punto en Indonesia, casi un cero), considera que su grandeza ha sido saber sobreponerse a un mal inicio de temporada, donde cometió muchos errores, “casi parecidos a los que ha protagonizado Fabio (Quartararo), que fue el primero que me felicitó en la pista, en la segunda parte del Mundial”.

“Es evidente que hubiese preferido no ser el héroe capaz de remontar 105 puntos al que era líder en las últimas nueve carreras, pero me siento orgulloso de ello, como me siento muy feliz de haber sido el italiano que, 50 años después (Giacomo Agostini, MV Augusta), gana el título con una moto italiana, o haberle devuelto el título a Ducati 15 años después de lograrlo Casey Stoner o, cómo no, ocupar la plaza de ‘Vale’ (Valentino Rossi), el último campeón italiano de la categoría reina, en el 2009”.

Cuando habla de los errores iniciales, de la falta de mentalidad en momentos determinados, de la remontada, de soportar, incluso, el acoso de compañeros de marca como Enea Bastianini, ‘Pecco’ reconoce que “esas cosas son las que te hacen más fuertes, si las superas, claro, y es lo que me ha ocurrido a mí”. Bagnaia confiesa que, en los momentos más duros, después de Alemania, cuando estaba a 91 puntos de Quartararo, “nunca acudí a psicólogo alguno sino que siempre, siempre, me refugie en mi entorno, en la gente que me quiere bien, en mi familia, en mi hermana Carola, en mi novia Dormizia, en los colegas de la Academia, en mi equipo y con ellos salí adelante. La ayuda de los amigos, de los tuyos, es lo que más te sirve en los momentos de duda”.

Bagnaia, que lucía el nº 21 cuando ganó, en Moto3, con la desconocida marca Mahindra, que vestía el 42 en su etapa de Moto2, cuando ganó su primer Mundial y que lleva el 63, es decir, la suma de esos dos dorsales, en su ganadora y poderosa Ducati ‘Desmosedici’, aún no ha decidido si lucirá el nº 1 de campeón en el carenado de su próxima ‘bala roja’ que la firma de Borgo Panigale ponga en sus manos.

Eso sí, este muchacho de Turín, que vivió momento únicos este domingo en Cheste, rodeado de los dos grandes campeones italianos, Giacomo Agostini (15 títulos) y su maestro el ‘Doctor’ Rossi (9), agradece formar parte del deporte italiano, “un deporte que está en el techo del mundo en muchas especialidades y que nos hace sentirnos muy orgullosos a todos los italianos, por eso agradezco la felicitación, personal, de Sergio Mattarella, el presidente de la República italiana, todo un honor”.

‘Pecco’ explica que jamás olvidará sus años de niño, cuando su padre se compró su primera Aprilia y su tio venía a buscarlo con su Ducati 916. “Recuerdo aquellos días con cariño y como yo me quedaba en casa viendo correr a ‘Vale’ en la tele, hasta que me regalaron mi primera moto, que fue una Beta 50 de cross. Como diría aquel, ahí empezó todo”.

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