‘Black Adam’ es una correcta película de superhéroes DC, pero no la reformulación total que pide a gritos su universo

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'Black Adam' es una correcta película de superhéroes DC, pero no la reformulación total que pide a gritos su universo

Entré a ‘Black Adam’ deseando que me entusiasmara, porque tenía demasiados ingredientes a favor como para no hacerlo: Shazam es uno de mis héroes DC favoritos (sobre todo, de hecho, su época pre-DC) y su película, una joyita del mejor cine superheroico reciente; la Sociedad de la Justicia le da en los cómics varias vueltas a la Liga y el Dr. Fate es un personaje con muchísimo potencial; finalmente, Black Adam encaja a la perfección con The Rock, y Dwayne Johnson es un icono del cine de acción que ya merecía entrar en el panteón de los superhéroes fílmicos.

Sin embargo, nada de todo eso termina de cuajar en una película deslavazada y que carece del excelente tono constante y que daba solidez a películas DC absolutamente distintas entre sí como ‘The Batman‘ o ‘Suicide Squad‘, por decir un par de buenas aportaciones de Warner al fenómeno. Aquí ‘Black Adam’ parece no querer dejar teclas sin tocar, y tanto hay drama humano como acción desproporcionada, pasando por algo de comedia adolescente y hasta un escalofriante intento de hacer crítica geopolítica (!!).

Veamos en qué fallan todos esos ingredientes tan atractivos, en una película que discurre ligera y sin tropiezos graves (Jaume Collet-Serra, a estas alturas, es un maestro de contar las cosas bien, directas y dándoles cierta elegancia formal). The Rock es sin duda el elemento más extraño de todos: un actor habituado a papeles rebosantes de empatía, se topa aquí con un personaje abiertamente antipático, un villano que queda absolutamente fuera del alcance del espectador.

Está claro el atractivo de plantear un antihéroe, pero esas cosas funcionan mucho mejor cuando se describe un mundo de grises, como en ‘Joker‘, o incluso en las películas de Batman, por maniqueas que sean. Cuando este antihéroe se coloca al lado de unos héroes que desbordan virtud, el efecto pernicioso es doble: él queda como un tarado con músculos y ellos como personajes absolutamente unidimensionales, cuya falta de matices queda en evidencia frente a un personaje que sí tiene un lado oscuro.

Justicia S.A.

Esos héroes son una versión descafeinada de la Sociedad de la Justicia, que muchos verán a estas alturas como una copia oportunista de la Liga cuando en los cómics la JSA es muy anterior, ya que su aparición data de 1940. Entre sus miembros estaban las encarnaciones originales de Flash y Green Lantern, así como Dr. Fate y Hawkman, a los que vemos aquí en encarnaciones incapaces de sacar partido a dos héroes tan significativos. Dr. Fate será injustamente visto como una copia DC de Dr. Strange, y con razón: sus poderes en la película se manifiestan de forma curiosamente similar a los del Hechicero Supremo de Marvel.

El problema en ‘Black Adam’ es que aquí aparecen a mediados de una aventura, no es esta ni mucho menos una historia de origen de la Sociedad de la Justicia, sino que algunos personajes, como los dos arriba citados, ya se conocen de antes. Eso no es un problema en sí mismo: de hecho, podría conducir a una agradable sensación de serial que se distanciara de esa plomiza sensación tan netamente Marvel de que que todos los estrenos son películas-evento. Pero no funciona, y simplemente hace pensar que nos falta algo por saber, y por supuesto, impide que empaticemos con la única relación de cierta humanidad de la película: la amistad entre Dr. Fate y Hawkman.

Nada de ello impide que la película tenga momentos de cierto interés, especialmente por el ya mencionado buen pulso de Collet-Serra: las secuencias de acción son moderadamente intensas y desprenden cierta energía derivada de su violencia, inusual en una película de superhéroes. Y hay algo de genuino en las motivaciones de Black Adam, y hubiera sido preferible una película que indagara solo en el personaje, más que en un choque con héroes al uso.

Por desgracia, no es lo que necesita Warner para montar un universo compartido, por mucho que deje caer jugosos regalos en los créditos o plantee con claridad un mundo donde existen el resto de los iconos de DC. La fórmula para competir con Marvel sin clonar sus hallazgos no está clara, pero de momento, tendrán que seguir intentándolo con un enfoque más pulido.


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John Tones

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