China ha cerrado 2023 agarrando por el cuello al resto del planeta gracias a una industria esencial: la de las tierras raras

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China ha cerrado 2023 agarrando por el cuello al resto del planeta gracias a una industria esencial: la de las tierras raras

China domina la industria de las tierras raras con una contundencia indiscutible. Según el Servicio Geológico de EEUU durante muchos años ha producido más del 90% de este recurso tan valioso. En 2022 su cuota de mercado se redujo al 70%, pero no lo hizo a causa de un descenso de la producción; esta caída tuvo su origen en el incremento de la cuota de producción de tierras raras que experimentaron Australia, Vietnam y Myanmar, entre otros países.

A este peculiar grupo de elementos químicos pertenecen algunos metales tan esquivos y con nombres tan sugerentes como el neodimio, el prometio, el gadolinio, el itrio o el escandio, entre otros. Algunos de ellos son relativamente escasos, y, además, no suelen encontrarse de forma pura en la naturaleza, pero lo que los hace tan especiales son sus propiedades fisicoquímicas.

Sus características quedan fuera del alcance de los demás elementos de la tabla periódica, lo que ha provocado que durante las últimas décadas se consoliden como un recurso muy valioso en numerosas industrias, pero especialmente en las de la electrónica y las energías renovables. Y es que intervienen, por ejemplo, en la fabricación de los motores de los coches híbridos y eléctricos, las baterías, los catalizadores, los láseres, la fibra óptica, los paneles LCD, e, incluso, en los aerogeneradores.

China tiene un plan para hacer valer su dominio de las tierras raras

Además de los tres países que he mencionado en el primer párrafo de este artículo algunos de los principales productores mundiales de tierras raras son Canadá, Brasil, Tanzania o EEUU. En cualquier caso, los mayores depósitos localizados hasta ahora de estos elementos residen en China. Y, curiosamente, el país liderado por Xi Jinping también domina la industria del procesado al que es necesario someter las tierras raras para que puedan ser utilizadas. Tanto es así que según Xincaifu su cuota si nos ceñimos expresamente a la industria global de procesado asciende al 90%.

El pasado 21 de diciembre la Administración china decidió restringir la exportación de algunas de sus tecnologías de procesado de las tierras raras

Es probable que la cuota de producción de tierras raras de China durante 2023 sea similar a la de 2022, lo que coloca a este país asiático es una posición muy cómoda. Y es que es evidente que con una producción del 70% del mercado global y un control del 90% de la industria de procesado de tierras raras China tiene este mercado absolutamente controlado. El pasado 21 de diciembre la Administración liderada por Xi Jinping decidió restringir la exportación de algunas de sus tecnologías de procesado de las tierras raras, dando forma a una clara maniobra que persigue defender sus intereses estratégicos en plena confrontación con EEUU y sus aliados.

En la coyuntura actual EEUU, Europa, Japón o Australia no parecen estar dispuestos a sostener esta dependencia de China mucho más tiempo. Una de las estrategias que están sobre la mesa consiste en reducir la utilización de tierras raras tanto como sea posible reemplazándolas por otras materias primas. No es fácil llevarlo a cabo, pero en algunos escenarios de uso es posible, aunque habitualmente requiere invertir muchos recursos en I+D. Tesla, por ejemplo, ha confirmado que su próxima generación de motores eléctricos incorporará imanes en los que las tierras raras no estarán presentes (aunque todavía no sabemos cómo ha logrado prescindir de ellas).

No obstante, este no es el único camino que pueden seguir EEUU y sus aliados. Su otra opción consiste sencillamente en forjar pactos que les permitan marginar a China sacándola de la cadena de suministro en la que participa la alianza. De hecho, este plan ya está en marcha. A principios de enero la empresa minera LKAB, que está administrada por el Estado sueco, identificó un yacimiento de tierras raras en el norte del país, que, según sus cálculos, contiene más de un millón de toneladas de estas materias primas.

EEUU y sus aliados están llevando a cabo pactos que persiguen marginar a China sacándola de la cadena de suministro en la que participa la alianza

Si finalmente la explotación de este yacimiento resulta ser viable Europa dará un paso hacia delante muy importante en su independencia de las tierras raras chinas. Aun así, el Viejo Continente no puede recorrer este camino solo. Y EEUU tampoco. Por esta razón a mediados de 2021 pusieron en marcha un acuerdo por el que las tierras raras extraídas en el yacimiento de Utah (Estados Unidos) serían refinadas en Estonia. Del mismo modo las tierras raras extraídas en Canadá serían procesadas en Noruega. Japón ha seguido un camino similar en la búsqueda de su independencia de China, aunque su aliado en este ámbito es Australia.

Para cualquiera de estos países competir con la estructura de costes de China es esencialmente inviable. Nada parece indicar que el panorama vaya a cambiar sustancialmente a medio plazo, por lo que es probable que mientras perdure la enemistad entre China y la alianza el incremento de los costes derivados de la cadena de suministro de las tierras raras tenga un impacto perceptible en el precio de los chips, las baterías y otros dispositivos de gran importancia. Así están las cosas.

Imagen de portada: Tom Fisk

Más información: DigiTimes Asia

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Juan Carlos López

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