Construir un crucero es como montar un LEGO de 2.000 millones y dos años de trabajo

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Rascacielos horizontales del mar o ciudades que flotan. Da igual cómo nos refiramos a los enormes cruceros que surcan los mares y océanos: son auténticas maravillas de la ingeniería. Lejísimos quedan los tiempos en los que el Titanic era el rey, ya que ahora tenemos exageraciones como el Icon of the Seas (con sus habitaciones a 170.000 euros) o el Wonder of the Seas, pero también buques RORO como el monstruoso MV Tønsberg. Y la gran pregunta que puede surgir es… ¿cómo se construyen?

Y la respuesta es sencilla: poco a poco y a base de módulos. Y con muchísimo dinero, claro.

Casco. Aunque hay barcos impresionantes que no son de pasajeros, nos vamos a centrar en la construcción de los cruceros. El motivo es que no sólo son enormes (el Icon of the Seas tiene una longitud de 365 metros), sino que están repletos de camarotes, restaurantes y todo lo que podamos imaginar. En un barco RORO hay mucho espacio ‘vacío’ para almacenar coches, pero no es algo que ocurra en un crucero.

La construcción de uno de estos barcos es tediosa. Puede llevar unos dos años desde que se «inaugura la obra» y hemos visto proyectos de 2.000 millones. Un ejemplo es el Utopia of the Seas, el nuevo gigante de Royal Caribbean que se anunció en abril de 2022 con una construcción a 30 meses con estreno para verano de este 2024. Pero el ejemplo va a ser el del vídeo que tienes sobre estas líneas, el AIDAnova construido por el astillero alemán Meyer Werft.

Es un crucero de 337 metros que puede albergar a 6.600 pasajeros y lo primero que vemos es el trabajo en los enormes motores V16, así como el montaje por segmentos de la parte inferior del casco. Poco a poco van componiendo la ‘base’ del barco compuesta por la quilla y el casco, uniendo con soldaduras cada uno de los segmentos.

Depósitos. En una de las zonas centrales hay hueco para unos enormes cilindros que son los depósitos de combustible. Con unas grúas imponentes similares a las que se utilizan para descargar los gigantes buques portacontenedores, se colocan en su lugar tanto los motores como los depósitos. Y, cuando están en su sitio, se coloca otra pieza superior que los cubre completamente y sobre la que empezarán a montarse los camarotes y estancias del barco.

Crucero 3

Antes de pintar, se pulen las soldaduras para eliminar imperfecciones y la parte inferior del casco es tratada con una pintura especial que dificulta que organismos marinos se adhieran a la misma. Este primer paso se hace en un astillero y luego se transporta el casco al astillero en el que se colocarán el resto de piezas. Es hasta gracioso porque un barco ‘normalito’ va tirando de lo que parece una enorme plataforma totalmente plana.

Crucero 2

Colocando módulos. Cuando la plataforma con los depósitos y todas las dependencias más internas del barco llegan al nuevo astillero, las grúas comienzan a bajar todas las partes visibles del barco poco a poco y colocándolas en su lugar. Son módulos previamente construidos y soldados que se van uniendo y apilando sobre el casco. Es en ese momento en el que los operarios van realizando el trabajo de soldadura en un proceso extremadamente curioso de ver, ya que es como si cortaran segmentos de un rascacielos y los fueran uniendo en una estructura horizontal.

Crucero 4

Cuando ese trabajo está hecho, todavía faltan partes por añadir, pero como son barcos tan largos, hay que hacerlo por tandas. En este astillero hay que sacar el segmento ya construido (que corresponde a la parte trasera) para dejar hueco a otra gran plataforma que está llegando desde el primer astillero con el segmento correspondiente a la parte delantera. Repiten el proceso y, cuando está listo, el primer segmento y el segundo están preparados para unirse. Tienen que nivelar ambos y soldarlos.

Crucero

En ese momento se une la proa y la popa del casco y se terminan de añadir algunos módulos que van montados tanto en la parte delantera como trasera del buque. El último paso es pintarlo con el nombre y detalles adecuados y ya estaría, pero quedan los dos pasos más importantes.

La botadura es crítica. Visualmente, el barco ya está listo, pero quedan los pasos fundamentales. Aparte de las pruebas básicas de maquinaria, velocidad y comprobar que la parte del casco que queda sumergida está bien tratada, es el momento de la botadura. Este proceso se puede hacer de tres maneras: deslizando desde el astillero el barco terminado al mar, «tirándolo» lateralmente al agua o, como en este caso y el común en los cruceros, llenando el dique seco. En este tipo de botadura, se permite la entrada de agua al recinto en el que se estaba montando el barco.

Es entonces cuando se comprueba si flota, si hay entradas de agua y, si todo ha ido como debía, se produce la gran inauguración, que en el caso de estos colosos marinos suele significar una fiesta pública para celebrar que el proceso de dos años ha concluido.

Imágenes | Vídeo de MK Timelapse, Carlos Teixior Cadenas

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Construir un crucero es como montar un LEGO de 2.000 millones y dos años de trabajo

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por
Alejandro Alcolea

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