De los dinosaurios a las aves: cómo un robot con plumas ayudó a resolver el misterio de la evolución de las alas

Una de las limitaciones en la investigación del comportamiento de los dinosaurios es que poco se puede inferir de los huesos fosilizados de bestias que murieron hace millones de años. Para los investigadores de Corea del Sur, sin embargo, la ausencia de criaturas vivientes que observar era simplemente otro desafío a superar.

Robopteryx, un robot que se parece a un omnívoro prehistórico, del tamaño de un pavo real y con cola de abanico, fue creado para salvar algunas dificultades. Los investigadores lo hicieron inspirándose en Caudipteryx.

El equipo de trabajo construyó la máquina para probar sus ideas sobre los orígenes de las alas y colas de las aves. Antes del primer vuelo, algunos dinosaurios desarrollaron antebrazos y colas con plumas, pero eran demasiado débiles para que los animales pudieran volar. Lo que impulsó su evolución aún es un tema que está en debate.

El Caudipteryx incluye dos especies identificadas de dinosaurios terópodos caudiptéridos, que habitaron en los primeros años del período Cretácico, hace aproximadamente 120 millones de años

Los expertos en dinosaurios han propuesto todo tipo de beneficios para las pequeñas protoalas. Podrían haber funcionado como redes para insectos, impedir que las presas escaparan, permitir largos saltos y deslizarse, y ayudar a calentar al animal y a su descendencia recién nacida.

Una idea nueva

Una hipótesis alternativa es que los dinosaurios utilizaban sus apéndices emplumados en exhibiciones amenazadoras para expulsar a los insectos y otras presas de sus escondites. Esta estrategia propuesta por el equipo de Corea del Sur, se utiliza hoy con gran efecto en el sinsonte del norte y en el correcaminos mayor.

Para probar su corazonada, los científicos pusieron a Robopteryx frente a saltamontes desprevenidos y le hicieron realizar diferentes movimientos de alas y cola. Estos fueron diseñados para imitar exhibiciones que Caudipteryx pudo haber realizado hace unos 124 millones de años, a principios del Cretácico. Los especialistas siempre colocaron el robot con mucho cuidado y lentamente cerca de un saltamontes sin asustarlo para que no huyera.

Robot con plumas
Los investigadores quieren probar una hipótesis alternativa sobre los orígenes de las alas y las colas de las aves, que sugiere que los dinosaurios las usaban para realizar exhibiciones amenazadoras que expulsaban a los insectos y otras presas de sus escondites

Sus hallazgos acaba de ser publicados en Scientific Reports, donde describen cómo era más probable que los insectos escaparan cuando Robopteryx desplegaba sus alas que cuando no lo hacía. En las exhibiciones más efectivas, el robot las arrastraba hacia atrás y luego los hacía descender y avanzar. Los insectos huyeron con más frecuencia cuando los investigadores agregaron parches blancos a las alas negras y cuando se le sumaron Robopteryx grandes plumas de la cola a la exhibición.

Algunos saltamontes inevitablemente saltaban cuando Robopteryx se acercaba, pero muchos se congelaban o se escondían detrás del tallo de una planta y cambiaban de posición preparándose para escapar.

Los investigadores sospechan que las pantallas de descarga activan antiguos circuitos de escape que están entretejidos en el cerebro del insecto. El mecanismo de defensa hace que el saltamontes corra, pero una vez que está al aire libre, tiene mayores posibilidades de convertirse en el almuerzo del depredador.

Robopteryx startles grasshoppers to flee in response to visual stimulation from the folding and spreading of forelimbs equipped with proto-wings, and in response to tail movements. The video shows the robot movements slowed down 12 times.
El robot se inspira en Caudipteryx, un dinosaurio omnívoro que vivió hace unos 124 millones de años. Los científicos pusieron a Robopteryx frente a saltamontes desprevenidos y le hicieron realizar diferentes movimientos de alas y cola
Caudipteryx image (A) by © Christophe Hendrickx. Photo (B) by P.G. Jablonski, Photo (C) by Jinseok Park.

Sugieren que si algunos dinosaurios con plumas cazaban de esta manera, ese comportamiento podría haber impulsado la evolución hacia algunas versiones más grandes y más rígidas.

Los científicos informaron que enfrentaron “múltiples rechazos” de once revistas especializadas antes de que el presente estudio fuera revisado y aceptado para Scientific Reports.

De todos modos, aseguraron en su documento, esta es una primera observación que refleja un resultado real posible y que sus ideas tienden a lograr nuevas conclusiones en futuros análisis que ya comenzaron a trabajar.

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