Dembélé sacó su revólver en Dallas

Redacción

Tras las comodidades del Allegiant Stadium de Las Vegas, donde Barça y Madrid disputaron el clásico en un estadio cubierto y con aire acondicionado, llegó Dallas. El Cotton Bowl, el estadio antiguo de la ciudad (el AT&T Stadium, de los Dallas Cowboys, es el nuevo y uno los mejores del mundo), es famoso en el mundo del ‘soccer’ porque en 1994 debió acoger a Maradona un Argentina-Bulgaria del Mundial, pero el ’10’ dio positivo por efedrina dos días antes. Con capacidad para 92.150 espectadores, la grada superior solo se llenó en tribuna para ver al Barça. Las camisetas azul y grana ganaban por goleada a las de la Juventus.

Por eso cuando Dembélé se puso la capa de superhéroe el estadio estalló a gritos. El francés fue el hombre del partido en una primera mitad en la que pasó de todo y al Barça le costó encontrarse al mismo nivel que el equipo no encontraba a Lewandowski, al que le llegaban melones que debía convertir en balones. Tarea difícil y desagradecida la que le tocó al polaco antes del descanso. Los de Xavi, con una Juventus cerradita y peligrosísima a la contra, no encontraban espacios por los que colarse y la única vía era abrir a la derecha para que Ousmane se jugara el uno contra uno. El galo fue agua en el desierto.

De hecho, la primera fue suya, a los tres minutos, con un disparo con la zurda defectuoso. Podría decirse que el terreno de juego estaba ligeramente inclinado hacia su banda, tanto cuando el Barça atacaba como cuando lo hacía la Juventus, con un Cuadrado que sacó los colores a Sergi Roberto al mismo nivel que Ousmane lo hacía con él. Tanto fue así que Xavi, a la media hora y aprovechando la pausa de hidratación, cambió al de Reus por Dest. Al parecer era por un golpe que había recibido de Cuadrado. El boquete era enorme y había que poner cemento porque los italianos habían amenazado seriamente a Ter Stegen.

Dembélé se pone serio

Fue entonces cuando Dembélé dijo basta. Agarró un balón en la derecha, se fue hasta del poste y superó a Szczesny con un disparo duro y cruzado. Al cabo de nada, la Juve, ¿como no? entró por banda izquierda y Cuadrado la puso para que Kean marcara a placer. El boquete era una autopista hacia el cielo de los ‘bianconneri’. Pero ahí estaba Dembélé, otra vez con la capa a cuestas y otra vez a lo suyo: nuevo balón por la derecha, nuevo eslálom para, esta vez, disparar con la zurda y firmar un doblete. Antes de acabar estuvo a punto de asistir a Kessie, cuyo disparó fue rechazado a córner.

Tras el descanso, carrusel de cambios en todas las líneas. Eso sí, Xavi mantuvo a Lewandowski a ver si podía divertirse aunque fuera un poquito. La primera la tuvo Raphinha, que tiene un bazoka en la zurda. El disparo fue centrado e incluso así puso en aprietos a Perin. La Juventus, aguerrida, respondió con el empate. Otra vez Kean, que peleaba con Dembélé por llevarse el MVP. Al Barça le costaba atacar con claridad y lo hacía a trompicones; la Juve salía más limpio, con espacios, consecuencia del estilo de ambos equipos.

Lewandowski deberá esperar

La tuvo (para ser justos, la buscó) Lewandowski a la salida de un córner en el que dijo que iba a rematar él y punto. Movimiento de puro delantero centro y remate duro con la cabeza que salió fuera por poco. La experiencia no sirve de nada ante las ganas de marcar cuando llevas haciéndolo ocho años con otro equipo y cambias de camiseta. Xavi le dijo que ya habrá tiempo y que esto acaba de empezar, que lo principal es ganar minutos.

Así que el protagonismo pasó a manos de Raphinha y Ansu Fati. Los dos, retándose como lo harían dos baqueros desenfundando sus revólveres, jugaron a pegarle a la madera con el más difícil todavía de hacerlo justo en la cruceta. Primero fue, de falta directa, el brasileño. El balón salió repelido violentamente y acabó a pies del canterano, que la puso en la misma cruceta que su compañero. Diez puntos para cada uno; el marcador seguía igual.

Nuevo carrusel de cambios en el que Xavi sacó del terreno de juego, precisamente, a Raphinha y a Ansu. El técnico recordó que, a estas alturas, lo único que importa es el físico de los jugadores. Riesgo cero es la ley. El Barça intentó abandonar Dallas con la tercera victoria y estuvo cerca tras un remate de espuela de Gavi tras un centro de Collado. Salvó Perin, que repitió ante Memphis poco después. Next stop: New York.

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