El Ath. Paranaense se carga al bicampeón y va a la final de la Libertadores

Redacción

El Ath. Paranaense, de Luiz Felipe Scolari, hizo la machada de eliminar al Palmeiras, vigente bicampeón, y llegó a la final de la Copa Libertadores sin haber perdido ninguno de los dos encuentros de semifinal. Había ganado 1-0 en Curitiba y, en la vuelta, arrancó un 2-2 heroico, con un último tanto de rebote del uruguayo Terans en el minuto 84 con el que levantó un 2-0 adverso. Al Verdao, le acabó pasando factura jugar todo el segundo tiempo con inferioridad numérica.

A mil salió el Palmeiras, que, en el minuto 2, empató la eliminatoria con un gol de Gustavo Scarpa, que culminó una buena jugada colectiva empezada con una recuperación. El Verdao, esta vez, sí que mostró todas sus credenciales: presión defensiva, garra, velocidad, empuje y punch.

Al Furacao se le atragantó el partido, pero supo sobrevivir a un primer tiempo en el que estuvo a un paso de desplomarse ante el agobio que le causaba la superioridad táctica palmeirense.

Ya, en el descuento, Murilo, central del Verdao, vio roja directa por un plantillazo sobre la perla Vítor Roque. Así como le ocurrió en los cuartos de final contra el At. Mineiro, el Palmeiras se quedó con diez para afrontar todo el segundo tiempo.

Hubo mucha indignación local porque el colegiado uruguayo, Esteban Ostojich, no había sido tan riguroso anteriormente con un codazo de Alex Santana (autor del único gol en el partido de ida) a Rony antes que se ejecutara un córner.

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UN SEGUNDO TIEMPO DE INFARTO

No se amedrentó el Palmeiras con la inferioridad numérica. Y, en el minuto 55, marcó el 2-0 que lo llevaba hacia una nueva final: Marcos Rocha sirvió un fuera de banda que peinó con maestría el paraguayo Gustavo Gómez.

Los de Abel Ferreira tenían el partido bajo control, multiplicándose en las ayudas y atacando con mucho criterio… pero el Furacao resucitó diez minutos después. Y allí todo cambió.

Con el Palmeiras bien parapetado atrás, Fernandinho rompió la línea de presión con un paso profundo, que acabó siendo finalizado por Pablo. 2-1. El equilibrio de fuerzas se rompió.

Y en la recta final, los de Scolari se lo creyeron y fueron a buscar el empate que los clasificaba directamente. Lo encontraron, en el minuto 84, en un trallazo de Terans, desde fuera del área, que tocó en Piquerez y descolocó a Weverton.

Allí se terminaba el reinado del Palmeiras de Abel Ferreira en la Libertadores y el Furacao, con una nueva clasificación épica, sellaba el pase hacia su segunda final 17 años después, de perderla contra el Sao Paulo.

Su rival saldrá esta próxima madrugada, del Flamengo – Vélez Sarsfield, en Maracaná, con un renta de cuatro goles (0-4) de los cariocas. Una tercera final brasileña, pues, está servida.

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