El crédito cooperativo contribuye a la inclusión financiera en las zonas más despobladas
El Grupo Cooperativo Cajamar es una sociedad cooperativa de crédito española. ColorMaker / Shutterstock

El sector financiero español ha experimentado profundos cambios en las últimas décadas. Uno de los más notables fue consecuencia de la crisis financiera de principios de siglo, que barrió a la mayor parte de las cajas de ahorro y abocó a muchas otras entidades a embarcarse en complejos procesos de fusiones y absorciones para garantizar su supervivencia.

Situación bancaria

Desde 2008 ha desaparecido el 58 % de las entidades bancarias. Esto se ha traducido en el cierre de más de 26 000 sucursales y en la destrucción de aproximadamente 100 000 empleos bancarios en los últimos quince años.

El sector bancario español está inmerso actualmente en un proceso en el que los canales digitales y la banca electrónica han desplazado el uso de efectivo, dando lugar a nuevos métodos de pago.

Este hecho, que de entrada parece beneficioso para todos, en el ámbito financiero ha desplazado, privado o excluido a una parte de la sociedad. Así, acciones cotidianas como obtener un extracto bancario, efectuar una transferencia o pagar un recibo se han convertido, para muchos ciudadanos, en un auténtico quebradero de cabeza.

Ciudadanos excluidos

La exclusión financiera se refiere a la situación en la que ciertos segmentos o individuos de la sociedad no tienen acceso a servicios financieros básicos por sus condiciones económicas, financieras, culturales o sociales. Por ejemplo, algunas personas pueden encontrarse excluidas por sus bajos ingresos, falta de acceso físico a instituciones financieras, discriminación por raza o género, o debido a barreras tecnológicas.

Este fenómeno va más allá de afectar simplemente a un conjunto de individuos: tiene un impacto profundo en la vida cotidiana y en el desarrollo de la sociedad. En nuestro día a día las personas mantenemos diferentes relaciones sociales con nuestros compañeros, amigos, e incluso desconocidos, que requieren de la posesión de efectivo o de diferentes soportes bancarios para llevarse a cabo. Es casi una obligación tener una cuenta bancaria para hacer una vida normal: para el ingreso de nóminas, la gestión de pagos de los servicios básicos (luz, agua, comunicaciones) o incluso para pagar una cena entre amigos a través de Bizum.

Aquellas personas que no pueden acceder a servicios bancarios básicos se enfrentan a obstáculos importantes: ahorrar se vuelve complicado, invertir se convierte en un desafío y obtener créditos resulta casi inalcanzable.

¿A quién afecta más la exclusión financiera?

Un informe reciente de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) señala que la población mayor de 65 años y residente en municipios con menos de 5 000 habitantes (más de 1 400 000 personas en todo el territorio español) se encuentra entre los colectivos más afectados por la nueva configuración del sistema bancario.

La ausencia de oficinas bancarias (restricción en horarios y en operaciones), la falta de destreza en el uso de cajeros automáticos y la carencia de competencias digitales, que afecta al 42 % de la población mayor de 65 años, son señalados como los principales factores que influyen en el incremento del riesgo de exclusión financiera.

Valores cooperativos y crecimiento inclusivo

Romper con este problema se ha vuelto esencial para avanzar hacia un desarrollo económico y social más inclusivo y sostenible. Un mayor peso de las cooperativas de crédito en el sistema bancario español puede ayudar a combatir la exclusión financiera. Como entidades pertenecientes a la economía social cuentan con una estructura centrada en los miembros y su enfoque en las necesidades locales las hacen herramientas valiosas para abordar este desafío.




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Su adaptabilidad y flexibilidad les permite adecuar sus productos y servicios a las necesidades específicas de sus socios y su entorno –independientemente de sus características económicas, sociales o culturales– ofreciendo productos únicos, como cuentas de ahorro accesibles, pequeños préstamos para emprendedores locales o productos con condiciones competitivas.

Entre los principios cooperativos que rigen a las entidades de la economía social está el compromiso con la comunidad. Este compromiso impulsa a la cooperativa a trabajar activamente para el desarrollo sostenible de su entorno por medio de acciones que redunden en el beneficio de sus socios y de la comunidad.

En el caso de las cooperativas de crédito, esto las hace más propensas a operar en áreas despobladas, abandonadas o ignoradas por los grandes bancos debido a su menor rentabilidad. Así, al establecer sucursales en áreas deprimidas o comunidades rurales proporcionan acceso a servicios bancarios a colectivos que, de otra manera, serían susceptibles de sufrir exclusión financiera.

Cooperativas de crédito: evolución de la cuota de mercado (2008, 2023) en las provincias españolas con mayor índice de despoblamiento.
Cooperativas de crédito: evolución de la cuota de mercado (2008, 2023) en las provincias españolas con mayor índice de despoblamiento.
Fuente: elaboración propia a partir de datos del Banco de España

Además, durante la pasada crisis financiera estas instituciones demostraron una gran estabilidad y resistencia. Su enfoque prudente hacia las inversiones y la adecuada gestión de riesgos ha permitido que vean incrementada su cuota de mercado en el conjunto de España, superando el 10 %.

Educar para evitar la exclusión financiera

Otro pilar en la lucha contra la exclusión financiera es la educación financiera, y las cooperativas de crédito lo reconocen claramente. No solo ofrecen servicios financieros, sino que también buscan mejorar la comprensión de conceptos financieros y su aplicación en la vida cotidiana entre sus miembros.

Hay que tener en cuenta el potencial de este tipo de instituciones en la búsqueda de un futuro financiero más equitativo, inclusivo y sostenible para todos. Su compromiso con la comunidad, estructura y principios cooperativos y su flexibilidad y capacidad de adaptación a las necesidades locales las convierten en aliados imprescindibles en el contexto actual.

The Conversation

Inmaculada Carrasco Monteagudo recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Marcos Carchano Alcaraz does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

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