El Flamengo destroza al Vélez y es (virtual) finalista

Redacción

Habrá final 100% brasileña de la Copa Libertadores por tercer año consecutivo… si no hay un mega Maracanazo el próximo miércoles. El Flamengo se paseó por Liniers y le endosó un 0·4 inapelable (con un hat-trick de Pedro y uno de Éverton Ribeiro) a un Vélez Sarsfield muy menor que nada pudo hacer para achicar el vendaval carioca.

Si, en la primera semifinal, todo quedó abierto con el mínimo triunfo del Ath. Paranaense contra el Palmeiras (1-0), en esta, la distancia de potencia y recursos técnicos sonrojó.

La asimetría derivó en un dominio territorial apabullante de los de Dorival Júnior que salieron a jugar como si fueran los locales ante un Fortín reactivo, que tuvo que entregarse a la evidencia y vio que el partido y la eliminatoria ya quedaban sentenciados en el primer tiempo.

El Mengao trabajó muy bien el encuentro y mostró por qué es el equipo con el ataque continental más temible.

Se avanzaron los cariocas (min. 31) en un jugada en que el central Leo Pereira, no se sabe cómo y por qué, apareció en el lado derecho del ataque, para sacarse un centro de rosca, que Pedro, avanzándose a sus marcadores, remató con la derecha. Un gol de delantero centro, el primero de su festival particular.

El Vélez, creando muy poco, por poco empata en una jugada aislada. El portero rubronegro, Santos, hizo vista ante un lanzamiento de falta de Luca Orellano que se estampó en el palo. Fue un espejismo, porque el Mengao marcaría el segundo en tiempo de descuento en una jugada colectiva: empezó con un robo de Joao Gomes, muy protestado por los locales, y finalizó con una asistencia sutil de Gabigol por arriba, que Éverton Ribeiro remató con mucha delicadeza.

UN FLAMENGO ESTELAR

Los brasileños se exhibieron en una segunda etapa donde quedó aún más evidente la desproporción de argumentos entre ambos protagonistas. El equipo del Cacique Medina entró en barrena y bajó los brazos durante muchos minutos.

El Mengao, que sumó su 14º encuentro seguido invicto, jugó a placer, moviendo el balón con muchísimo criterio. Y, de una nueva jugada colectiva, nació el 0-3, con Gabigol dando una asistencia en profundidad a Pedro.

El último tercio del encuentro fue un ataque y gol de los brasileños ante el desbarajuste táctico argentino. Y Pedro redondeó una actuación de lujo firmando un hat-trick, con el que se sitúa como artillero de la Libertadores con 11 tantos y reafirma sus opciones de ser convocado por Tite para jugar el Mundial de Catar.

El 0-4, por muy aparatoso que sea, acabó saliendo barato al Fortín, ya que si Gabigol hubiera tenido la puntería bien calibrada la goleada hubiera sido de escándalo.

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