El mundo del ajedrez se enfrenta a su peor amenaza en años: las acusaciones de trampas

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El mundo del ajedrez se enfrenta a su peor amenaza en años: las acusaciones de trampas

El ruso Vladimir Kramnik no es un jugador de ajedrez cualquiera. Fue campeón del mundo entre 2000 y 2007, pero estos días ha vuelto a ser noticia no por su juego —sigue estando entre los 10 mejores del mundo en el ránking FIDE—, sino por sus comentarios sobre otros jugadores. En concreto, sobre Hikaru Nakamura, que en la actualidad es el tercer mejor jugador de ajedrez del mundo según ese mismo ránking, solo por detrás de Carlssen y de Fabiano Caruana. Y lo que ha dicho vuelve a poner en problemas al mundo de los 64 escaques.

Acusación velada. Como explica The New York Times, el mes pasado Kramnik realizó una serie de comentarios en su blog dentro de Chess.com, la plataforma de ajedrez más popular en todo el mundo. En ellos insinuó que Nakamura probablemente había hecho trampas. En esos artículos, ahora borrados, no mencionaba directamente a Nakamura, pero habló de «un jugador» que en una reciente racha de 46 partidas había ganado 45 y hecho tablas solo en una. «Creo que todo el mundo encontrará esto interesante», comentó.

Pero estaba claro a quién señalaba. Aun sin decir directamente a quién se refería en esos textos, en otro artículo del 21 de diciembre indicó que «Tras comprobar detenidamente las estadísticas de Hikaru, he encontrado MUCHAS probabilidades bajas en su rendimiento y en el de algunos de sus oponentes». Ese artículo también ha desaparecido, pero sigue accesible a través de Archive.org. Para Kramink parecía claro que esas victorias de Nakamura eran sospechosas.

Kramnik niega la acusación. The New York Times se puso en contacto con Kramnik e indicó que nunca quiso decir eso y que sus artículos «por supuesto que no eran una acusación».

Le borran la cuenta. A pesar de todo, Chess.com decidió cerrar su blog y silenciar su cuenta en la plataforma. Los responsables indicaban en X que intentaron reunirse con Kramnik y que según sus datos la acusación no tenía base alguna. Por su parte, el jugador ruso afirmó en un correo al Times que no le avisaron ni informaron del cierre, y que tampoco era cierto que hubieran intentado ponerse en contacto con él.

Nakamura reacciona. El jugador norteamericano, especialmente popular en Twitch y YouTube, indicó en un vídeo de ese último canal que Kramnik había «seleccionando» los datos que estaba usando. Para él uno «no debe hacer acusaciones falsas cuando no eres un experto. No debes hacer falsas acusaciones cuando no tienes datos que las respalden».

En Chess.com no han detectado nada. La plataforma cuenta con su propio sistema de detección de trampas y según sus datos no ha habido indicios de trampas. Kramnik se quejó posteriormente de que estaban dañando su reputación y amenazó con demandar a Chess.com, cosa que parece estar a punto de hacer.

El drama continúa. Este episodio es una extraña secuela de lo que vivimos el año pasado con la controversia entre Carlssen y Neimann. Aunque ambos acabaron llegando a un acuerdo y fumando la pipa de la paz, la FIDE le puso una —simbólica— multa de 10.000 euros a Carlssen por la acusación, ya que no encontró indicios de que Niemman hubiera hecho trampas contra él. Niemann admitió haber hecho trampas cuando era joven, pero negó haberlas seguido haciendo posteriormente.

Niemann vuelve a dar que hablar. La joven promesa estadounidense ha tenido un año de malos resultados, pero el pasado 1 de diciembre ganó un torneo en Zagreb con un rendimiento excepcional: ganó siete partidas e hizo tablas en dos, celebrándo luego en X su triunfo y comparándose con Bobby Fischer. Las cosas se complicaron cuando uno de sus contrincantes en ese torneo, Ivan Sokolov, indicó que sus movimientos coincidían con los de los potentes motores ajedrecísticos en un 98%, un porcentaje sospechosamente alto. Añadió que en el torneo apenas se habían tomado medidas antitrampas. En resumen: jugó a un nivel extrañamente espectacular.

Epílogo: Kramnik y el bathgate. Cuando Kramnik venció a Topalov en 2006 por el campeonato unificado de ajedrez, este último le había acusado de ir demasiado al baño (50 veces en cinco horas), el único lugar sin vigilancia. La sospecha era que ocultaba algún dispositivo electrónico que le ayudaba en las partidas. Kramnik y su equipo protestaron por la acusación y el jugador no se presentó a la quinta partida, que la FIDE le dieron como perdida. Finalmente el ‘match’ continuó y aunque al cabo de las 12 partidos ambos empataron a seis puntos, Kramnik acabó ganando en las partidas rápidas. De ser acusado en 2006 a sugerir algo parecido en 2023.

Imagen | Xataka con Visual Electric

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Javier Pastor

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