El párrafo final de un curso de verano sobre divulgación en el Palacio de la Magdalena
Palacio de la Magdalena (Santander). Sede de los cursos de verano de la UIMP. Antonio Fernández Coca (CocaPlus), CC BY-SA

En las clases prácticas para escribir artículos de divulgación, solemos destacar la importancia del párrafo final, el cierre. Conviene que recoja lo esencial de lo que se ha contado en el artículo, para que quede en la memoria del que lo lee y no se diluya como lágrimas en la lluvia.

Esta crónica es el broche que cierra el curso de verano “De la Academia a la Sociedad: la divulgación del conocimiento, teoría y práctica”, organizado por The Conversation e impartido en el Palacio de la Magdalena, sede de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menendez Pelayo (UIMP), con la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Buenos Aires (UBA). Este es su párrafo final.

Presentación oficial del curso: de izda. a decha.: Rafael Sarralde, director de The Conversation; Carlos Andradas, rector de la UIMP; Alberto Barbieri, rector de la UBA y Margarita del Val, coordinadora de la Plataforma Temática Interdisciplinar Salud Global del CSIC.
CC BY

Alberto Barbieri: “Lo importante es colaborar y no competir”

El rector saliente de la Universidad de Buenos Aires, Alberto Barbieri, participó en la inauguración del curso, que abrió con una primera jornada dedicada a los aciertos y las dificultades de informar sobre salud en plena crisis sanitaria.

El rector de la UBA señaló algo muy importante: “La pandemia ha mostrado la importancia de explicar al ciudadano común qué hacen los científicos”.

Gracias a ese máster de dos años que hemos tenido que padecer los ciudadanos de todo el mundo, se ha producido un acercamiento inédito entre la sociedad y la ciencia, y se ha elevado el vocabulario relacionado con la salud y la medicina de la población general. Barbieri añadió: “La pandemia también nos han enseñado que lo importante es colaborar y no competir”.

La viróloga Margarita del Val durante su conferencia.
Antonio Fernández Coca (CocaPlus), CC BY

Margarita del Val: “Siempre hablo para personas inteligentes”

En la misma jornada, la viróloga Margarita del Val, como acostumbra, desplegó su capacidad de comunicación.

Hace unos meses convocamos a Margarita del Val y al también virólogo Estanislao Nistal a una conversación en un chalé de la sierra de Madrid en el que reunimos a varios científicos de diversas disciplinas del CSIC, el Instituto de Salud Carlos III y la Universidad Complutense de Madrid, además de una arquitecta, un sociólogo, una empresaria, un trabajador social y un periodista… Sin olvidar a media docena de niños y niñas de seis a 15 años.

Detalle del aula en la que se impartió el curso con parte del alumnado.
Lorena Sánchez, CC BY

Cada uno formulaba una pregunta, y Margarita del Val y Estanislao Nistal iban respondiendo. Empezaron los científicos, y Margarita resolvió sus dudas en su mismo lenguaje. Cuando llegó el turno de los niños, empezaron a plantear esas preguntas siempre acertadas que van a la esencia de lo que quieren saber. Y Margarita del Val les respondía también en su lenguaje. Cambiaba de registro con una rapidez pasmosa.

Cuando transcribimos el texto de aquel encuentro para convertirlo en artículo nos dimos cuenta de que las mejores preguntas y las mejores respuestas, las más divulgativas, las más asequibles para un lector medio, eran las de los niños. Esa es la facilidad que tienen Margarita del Val y los grandes divulgadores científicos. ¿Cómo lo consigue? Lo dijo ella misma en Santander: “Porque siempre hablo para personas inteligentes”.

En el hall del Real del Palacio de la Magdalena, habló a personas inteligentes, apreciando a quien escuchaba, a su auditorio, como acostumbra, sin ninguna clase de soberbia intelectual.

La mesa redonda Informar sobre salud reunió, de izda. a decha., a Ricardo Gelipi (decano de la UBA), Boticaria García, Juan Ignacio Pérez Iglesias (coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco) y Margarita del Val. En el centro, como moderadora, Elena Sanz, redactora jefa de The Conversation.
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Juan Ignacio Pérez Iglesias: “Los bulos nos hacen vulnerables”

Juan Ignacio Pérez Iglesias, biólogo, catedrático de Fisiología y director de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco, habló de la situación problemática del sistema de publicación científica, muy deteriorado y opaco, y de la persistencia de los bulos. ¿Para qué sirven los bulos? ¿Por qué hoy interesa tanto que se difundan? La respuesta que dio fue que “los bulos sirven para desestabilizar, para hacer que la gente sea más vulnerable, esté más despistada, y así sea más manejable”.

Por eso es tan importante luchar contra los bulos. Como dijo Boticaria García, “hay que intentar concebir un sistema institucional para dar respuesta a los bulos y las estafas”.

Un momento de la conversación que mantuvieron el periodista Michelle Catanzaro y el investigador y ecólogo Fernando Valladares.
Antonio Fernández Coca (CocaPlus), CC BY

Difundir la ciencia para cambiar el mundo

La segunda jornada del curso estuvo dedicada al medio ambiente. El investigador del Museo de Ciencias Naturales del CSIC Fernando Valladares habló de cómo pasó del laboratorio y la bata blanca a salir a la calle con un cubo de agua mezclada con remolacha para arrojarla contra la puerta del Congreso de Diputados.

En conversación con el periodista Michelle Catanzaro, Valladares compartió que ama la naturaleza desde que era un niño y, al ver lo que venía ocurriendo los últimos años, decidió que no podía quedarse solo en exponer los resultados de sus investigaciones: tenía que hacer algo más. Por eso forma parte de la Rebelión Científica.

Viajar al pasado y recorrer el estudio del ser humano

José María Bermúdez de Castro, paleoantropólogo, codirector de las excavaciones de Atapuerca y miembro de la RAE, contó que el ser humano lleva 7 000 años haciendo divulgación, 7 000 años compartiendo conocimientos. Y añadió señales que nos abocan al optimismo: “Todas las especies suelen durar como media un millón de años. Y la especie humana solo lleva 200 000 años en el planeta”. ¡Todavía nos quedan 800 000 años!

El paleoantropólogo José María Bermúdez de Castro durante su intervención.
Antonio Fernández Coca (CocaPlus), CC BY

La pediatra Elena Bermúdez de Castro, coautora con su padre del libro Pequeños pasos: creciendo desde la prehistoria, nos dejó probablemente uno de los titulares más bonitos que podemos extraer de esta semana: “El potito de la prehistoria era la bellota y las hormigas eran las chucherías”.

En la misma jornada, Elea Giménez Toledo, directora del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, insistió en la importancia del reto clásico que tienen las ciencias sociales y las humanidades: hacer saber a la gente en qué consisten y, sobre todo, hacer ver que se ocupan de los problemas de todos.

Cómo contar el futuro

Nerea Luis, doctora en Ciencias de la Computación y divulgadora sobre inteligencia artificial, habló sobre la ética y la IA. En la última jornada, dedicada al futuro, Nerea Luis nos dijo que no hay que pensar solo en qué somos capaces de hacer, sino también en qué implicaciones tiene aquello que podemos llegar a hacer y cómo podría cambiar la vida de las personas.

La última conversación estuvo a cargo de la física teórica Pilar Hernández Gamazo y el físico experimental Juan José Gómez-Cadenas. Hablaron de neutrinos, de bosones y de los experimentos en marcha para averiguar por qué hay algo en el universo en vez de nada.

Momento de la conversación entre Pilar Hernández Gamazo y Juan José Gómez Cadenas, moderada por Lorena Sánchez, editora de ciencia en The Conversation (en el centro de la imagen)
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Sobre la divulgación y la presencia de los científicos en los medios de comunicación, Juan José Gómez-Cadenas dijo: “Lo único que le pido a los científicos que entran en el debate social es que apliquen a sus opiniones la metodología científica”.

Quizá esa sea la clave, la grandísima aportación de la divulgación al debate público. Todo el mundo tiene derecho a expresarse, sin duda, pero conviene hacer ver a la gente que es importante escuchar a aquellos que saben, y no a cualquiera que consiga hacerse oír por el mero hecho de tener un altavoz.

The Conversation

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