Este invento promete reformar edificios y reducir su factura energética sin obras ni mudanzas. La clave: un «caparazón»

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Cuando en 2019 Nueva York aprobó una ley que obliga a los grandes edificios a reducir su factura energética, David Goldstein, ingeniero, empezó a formularse algunas preguntas: ¿Cómo lograrlo de forma eficiente y económica? ¿Qué solución podríamos dar a los bloques construidos hace varias décadas? ¿Es posible hacerlo sin obligar a los inquilinos a hacer las maletas y dejar sus viviendas mientras duran las obras? La respuesta es Hydronic Shell, una solución ingeniosa que —reconoce el propio Goldstein— aprovecha recursos que ya existen para combinarlos de una «manera diferente», con una estrategia que permite replantear las reformas.

La clave la avanza el propio nombre del método: Hydronic Shell se apoya básicamente en una especie de concha (shell) que abraza el edificio.

Una carcasa para edificios. Así se puede resumir en líneas generales la filosofía de Hydronic Shell. Lo que plantean sus creadores es recubrir las fachadas de edificios con una especie de «concha» formada por paneles prefabricados. El objetivo: mejorar el aislamiento, calefacción, refrigeración y ventilación de las construcciones. Para lograrlo, además de los paneles, el método de Goldstein incluye tuberías, bombas de calor y dispositivos que ayudan a tratar, deshumidificar y filtrar el aire. Todo rematado con una envolvente que puede fabricarse con diferentes materiales para adaptarse a cada caso concreto.

Hydronic Shell Image

Pero… ¿Cómo funciona? La empresa ha elaborado un vídeo y varios gráficos en los que detalla el funcionamiento de su método e incluso cómo se despliega para envolver los edificios. La pieza clave son sus paneles modulares, prefabricados y dotados de «todo lo necesario» para mejorar la calefacción, refrigeración y ventilación de las viviendas. La instalación se completa con equipos centrales y un sistema de conductos internos, con bombas de calor y unidades de tratamiento del aire. Entre otras funciones, permite extraer el aire de la cocina y baño.

Su funcionamiento es relativamente sencillo. El sistema se encarga de generar agua caliente y refrigerada que luego circula a través de las tuberías situadas bajo la carcasa, transfiriendo calor o frío a las viviendas. «Al irradiar calefacción y refrigeración, convertimos la fachada de mampostería en una enorme batería de almacenamiento térmico», explica la empresa, que asegura que la instalación sigue irradiando después de apagarla, lo que permite «mantener el confort térmico durante un período prolongado».

Flexibilidad y eficiencia. El resultado es un sistema HVAC —siglas en inglés de «calefacción, ventilación y aire acondicionado»— que queda oculto tras la carcasa que recubre la fachada. Sus creadores aseguran que solo requiere que el agua que circula por los conductos alcance «temperaturas suaves», por lo que recalcan que las bombas de calor eléctricas pueden funcionar de forma eficiente y tanto el consumo de energía como las emisiones de CO2 del sistema son bajas.

«Existe una amplia gama de opciones para el equipo central de calefacción y refrigeración —comentan desde Hydronic Shell—. Por ejemplo, el sistema puede conectarse a una red térmica urbana o a un sistema de bomba de calor geotérmica». Otra de las ventajas que resalta la compañía es que el sistema permite regular las condiciones de cada estancia con un «control individual». Al incorporar varias tuberías hace posible además que la calefacción y refrigeración estén disponibles para todas las unidades.

Roof Web Render

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Renovar edificios sin mudanzas. Que los paneles envuelvan la fachada, igual que una carcasa, facilita que los edificios puedan renovarse sin desalojar a sus inquilinos. «Me abrió los ojos a dos grandes desafíos», explicaba el año pasado Goldstein a Fast Company al recordar la ley aprobada por Nueva York en 2019: «Uno era simplemente económico. Hacer este tipo de trabajo de rehabilitación y obtener algún tipo de retorno de inversión resultaba extremadamente difícil». El segundo, confiesa, era el reto logístico de reformar un edificio con familias dentro.

«En realidad no es tan complicado», señala el ingeniero: «Se usan equipos, tuberías y métodos de construcción que ya existen. Se trata simplemente de unirlos de una manera distinta». La compañía presume de que al modernizarse un edificio ineficiente, con ventanas mal aisladas y que permiten el paso del frío, puede reducir su consumo de energía en más de un 90%. No está mal si se tiene en cuenta —recuerda Hydronic Shell— que los edificios generan cerca del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

En la práctica, eso supone que para cumplir los objetivos de cero emisiones netas habría que modernizar decenas de millones de edificios durante las próximas dos décadas y media. Las nuevas construcciones se pueden trazar con criterios que cuidan la eficiencia energética; el sistema desarrollado por Hydronic Shell ofrece una solución para las construcciones levantadas hace ya varias décadas.

De la teoría… A la obra. A finales de 2023 la Syracuse University informaba de que Hydronic Shell Technologies había recibido una subvención de tres millones de dólares en el marco de una iniciativa que busca precisamente facilitar que las viviendas sean más accesibles. El respaldo es importante porque le permitirá ir más allá de la teoría y trabajar, junto con SyracuseCoE, la Syracuse University y otros socios, en un proyecto que se implementará en un edificio residencial de siete pisos situado en la ciudad de Siracusa, en el estado de Nueva York.

Promesas e incógnitas. Uno de los aspectos en los que incide la compañía es que Hydronic Shell puede aplicarse tanto en reformas de edificios viejos como en nuevas construcciones y su sistema HVAC se adapta a las fachadas y materiales. El proceso arranca de hecho con el uso de un dron que se encarga de volar alrededor del edificio para someterlo a un escaneo 3D y diseñar la fachada. Fast Company precisa que con una grúa pueden instalarse entre seis y diez de sus paneles en un sola jornada, lo que equivaldría más o menos al tamaño de un apartamento.

Sobre los costes, la empresa no ahonda en detalles ni aporta cifras; pero sí garantiza que para «la mayoría de edificios” con varias viviendas la instalación de su sistema HVAC resultará más barata que optar por cualquier otra solución de calefacción, refrigeración y ventilación. «Es una solución prefabricada que minimiza la mano de obra in situ y evita trabajos costosos en los pisos», zanja.

Imágenes y vídeo: Hydronic Shell Technologies 1, 2, 3 y 4

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Este invento promete reformar edificios y reducir su factura energética sin obras ni mudanzas. La clave: un «caparazón»

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Carlos Prego

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