He vuelto al Scalextric 30 años después. Es justo como lo recordaba pero ahora también conectado al móvil

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Si le dabas demasiado fuerte, el coche se salía de la curva. Fue una de las primeras cosas que aprendí cuando mis padres me regalaron un Scalextric. No recuerdo bien qué edad tenía, problablemente menos de 10 años. Sí recuerdo jugar con mi hermano. Éramos malísimos. Por supuesto el objetivo era ser el más rápido, pero en nuestra mente no concebiamos otra cosa que acelerar al máximo. Esas vallas rojas eran muy útiles para evitar que los coches se salieran de la pista, pero incluso así no siempre eran suficientes para contrarestar nuestra ansia. 

Probablemente por no hacerlo bien nunca nos llegamos a enganchar del todo. Pasaron los años y aquel divertido juego quedó en el armario. Volví a jugar esporádicamente durante la adolescencia, pero no ha sido hasta ahora cuando el Scalextric ha vuelto a caer en mis manos. Han pasado casi 30 años y desde el primer momento me ha invadido la nostalgia. El Scalextric sigue siendo igual de entretenido. A efectos prácticos no ha cambiado nada. Todo es pura física. Quien afine mejor la velocidad en cada curva y en cada recta, gana. 

Desde las pasadas navidades he vuelto a jugar al Scalextric. Con dos gatos en casa al principio resultaba difícil. Mi casa tampoco es tan grande como la de mis padres. Son problemas que cuando eres niño no tienes en cuenta. Pero da igual. Es genial poder pasar un buen rato con los amigos y echar un Scalextric. Todos tuvimos uno o jugamos en algún momento. Como millenials que somos, rememorar batallitas es nuestra especialidad.

Scx Advance Control

El paso de los años sí ha traído algunas novedades. Scalextric Advance es la versión con mandos inalámbricos, que además permite conectarlo al móvil. Desde la aplicación SCX para Android e iOS podemos gestionar la carrera desde el smartphone. No podemos utilizarlo directamente como alternativa a los mandos de control, pero sí podremos tener un seguimiento completo de los distintos coches que están circulando y de sus tiempos.

El funcionamiento es sencillo. Advance es un complemento al Scalextric tradicional que consiste en añadir una pista extra en la zona de salida. Esa pieza incorpora Bluetooth y es lo que permite pasar de los mandos con cable de toda la vida a este sistema inalámbrico. Es difícil justificar la inversión (279 euros el circuito completo con dos coches y dos mandos), pero si por algún lado podía modernizarse el Scalextric era con esto. 

Scalextric App Vueltas

La aplicación permite crear perfiles para cada uno. En este perfil podemos añadir los coches que tenemos, en la opción que llaman garaje. Para competiciones, también es posible ajustar la «gasolina» para crear paradas de box o incluso simular condiciones meteorológicas, como si fuera la Fórmula 1. Es una opción que en mi caso no he utilizado ya que no dispongo de una pista tan grande, pero sí que tenemos cuando vamos a un club. 

Scalextric dispone de varios tipos de carrera. Antes era difícil llevar un control, pero Advance abre la posibilidad de hacer carreras variadas. Este es su punto. Tenemos el modo clásico que gana quien cruce la meta antes, pero también el modo contrarreloj que gana el que lleve más vueltas al finalizar el tiempo. 

App Scx

O mi favorito, el de vuelta rápida. Gana el que consiga la vuelta más rápida. El que afine más el circuito y consigue dar la mejor vuelta. A mí me parece el más divertido porque no condiciona si lo hac es mal en vueltas anteriores. Es un estilo nuevo que he descubierto ahora, pues no recuerdo cuando era pequeño que se pudiera hacer. Al no saber qué tiempos estábamos haciendo. 

Se mantiene la estética y la jugabilidad clásica, pero Advance le da ese toque de conectividad suficiente como para hacer las partidas en grupo más entretenidas. Antes en casa sabíamos quién iba más rápido porque el coche pasaba antes por la meta, pero ahora podemos ver los tiempos y las vueltas que ha hecho cada piloto. 

Mando Scx Advance

El coleccionismo de coches no ha cambiado. Aquí tenemos miles de réplicas distintas y de muchísimos fabricantes. En casa tengo Aston Martin, Porsche y Cupra, pero porque son los más clásicos. No he pasado todavía a la fase de buscar modelos concretos, pero conozco compañeros que tienen colecciones impresionantes.

Mi vuelta al Scalextric era principalmente para ver cómo era la conectividad con el móvil, pero me he visto sumergido en la nostalgia. En pasar el rato viendo como el coche da vueltas sin parar, ajustando la intensidad con la que apretamos el mando al milímetro con el objetivo que el coche dé vueltas con cada vez más precisión.

Si realmente queremos disfrutar a lo grande del Scalextric seguramente acabemos yendo a una tienda o un club especializado. En mi caso me estoy pasando por Slotmania, en la calle Muntaner de Barcelona. Pero me gustaría aprovechar la ocasión para recordar el Club Slot Racing BSR. Cuando volví al Scalextric a principios de año lo primero que pensé fue en volver a pasarme por este local de Badalona al que fui un par de veces cuando era adolescente. 

Brbslot

Imagen: Badalona Slot Racing

Un club con pistas de más de 50 metros, ocho carriles compensados y tramos con todo tipo de curvas. Por unos 5 euros la hora, uno podía acercarse y empezar a disfrutar de la pista. Con tus propios coches o con los que te ofrecen ellos. El Scalextric es una marca, pero se convirtió en un hobby en sí mismo.

Para mi sorpresa, descubrí que llevaba cerrado varios años. Tras 15 años de actividad, en 2018 decidieron cerrar el club. Fue justo un año antes de la llegada de SCX Advance a España.

Con el auge de los videojuegos y lo digital, es normal que el Scalextric haya ido perdiendo adeptos. Pero he comprobado que la fórmula sigue funcionando. Y han encontrado la forma de añadirle ese toque de conectividad para aportar un plus extra. Creo además que Advance acaba de empezar su andadura, pues todavía hay muchas funciones que podrían integrar; como un sistema de competiciones online o incluso sustituir directamente el mando a control por el móvil.

Simplemente espero que este hobby no se pierda. Por el cariño personal que le tengo y porque es un juego histórico que está buscando reinventarse para adaptarse a los nuevos tiempos.

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He vuelto al Scalextric 30 años después. Es justo como lo recordaba pero ahora también conectado al móvil

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por
Enrique Pérez

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