Historia y futuro del almacén de residuos radiactivos de El Cabril
Vista aérea de las instalaciones de El Cabril. ENRESA

A 15 km desde Fuente Obejuna (Córdoba), siguiendo la carretera A-447, encontramos un desvío con un cartel que indica: “A 12 Km. ACCESO RESTRINGIDO. CARRETERA PARTICULAR”. Si lo seguimos, nos lleva al control de acceso del centro de almacenamiento de El Cabril, el único almacén definitivo de residuos radiactivos existente en España, propiedad de la empresa pública ENRESA.

Si lo hemos solicitado previamente, nos recibirán en un centro de información con amplios ventanales donde nos darán explicaciones sobre las características de la instalación. Nos indican que allí se reciben los residuos radiactivos de baja y media actividad producidos en España, no los residuos de alta actividad.

¿Por qué esta instalación está donde está, lejos de los lugares donde se producen la mayor parte de los residuos radiactivos? ¿Cuántos residuos se almacenan y qué características tienen? ¿Cómo se financia? ¿Cómo ha influido en la zona?

En plena sierra cordobesa

El Cabril está en las estribaciones de sierra Albarrana, junto al Parque Natural Sierra de Hornachuelos. Si nos desplazamos por la amplia finca seguramente nos encontraremos con ciervos, y observaremos que abundan distintos tipos de aves. Las fincas limítrofes son utilizadas desde hace muchos años como cotos de caza.

Está alejado de los núcleos de población. El pueblo mas próximo, con la excepción de algunas aldeas, es Fuente Obejuna a 27 minutos (según Google Maps), seguido de Azuaga a 35 minutos. De Hornachuelos, municipio al que pertenece El Cabril, le separa casi una hora.

Algunos lugareños comentan que El Cabril está allí por tratarse de un lugar despoblado y se busca que esta situación se mantenga. Como veremos no es así.

La historia de El Cabril

En la década de 1930, el ingeniero de minas Antonio Carbonell (1885-1947) realizó exploraciones en sierra Albarrana buscando minerales de uranio, que entonces tenían poco uso. Encontró unas reservas que estimó en 800 toneladas en 1941.

En años posteriores se convertiría en una explotación minera propiedad de la Junta de Investigaciones Atómicas, promovida por el general Otero Navascués. De ella surgió en 1951 la Junta de Energía Nuclear (JEN), que siguió explotando el yacimiento. Incluso se construyó un poblado para los trabajadores. Pero las cantidades extraídas fueron disminuyendo y en 1956 se decretó el cierre de las minas.

Sin embargo, algunas de las galerías de las minas, en particular la mina Beta, se utilizaron como almacenamiento de los residuos radiactivos generados en España bajo la dirección de la JEN hasta que en 1984 se trasfirió esta competencia a la empresa pública ENRESA.

El Cabril pasó a depender de ENRESA en 1986. Este mismo año la nueva empresa, a modo de presentación, organizó un curso de verano en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo al que asistí. Su primer director general, Alberto López, manifestó que dado el previsible aumento de generación de residuos de baja y media actividad y de muy baja actividad, era intención de la empresa buscar un segundo emplazamiento. Finalmente ENRESA descartó este segundo centro y optó por construir un nuevo almacén en El Cabril, que opera desde 1992. En una primera etapa, reacondicionó y trasladó los residuos almacenados en la antigua mina Beta.

¿Qué son los residuos de media y baja actividad?

Casi todos los residuos sólidos generados en España, salvo el combustible gastado de las centrales nucleares y algunos componentes altamente radiactivos, se clasifican en residuos de media y baja actividad (RBMA) y de muy baja actividad (RBBA). De estos, la mayoría también tienen su origen en las instalaciones nucleares (frecuentemente son piezas y ropas contaminadas) y en menor medida en fuentes empleadas en usos médicos e industriales. Los RBMA y RBBA deben enviarse a El Cabril para su almacenamiento definitivo.

Las sustancias radiactivas van perdiendo su radiactividad por desintegración (emisión de partículas beta o alfa). Se consideran RBBA y RBMA aquellos residuos que en un periodo máximo de 300 años disminuyen su radiactividad a niveles similares a los que existen en la mayoría de las rocas naturales. También se consideran RBBA y RBMA algunos isótopos alfa que tiene periodos muy largos, pero cuya radiactividad por unidad de masa es muy pequeña.

Para garantizar que permanecerán confinados durante este tiempo, se introducen en una matriz de hormigón en bidones y estos, a su vez, se meten en el interior de un contenedor, también de hormigón. Los contenedores se van agrupando en celdas de almacenamiento distribuidas en plataformas que se recubrirán con capas de tierra y arcilla para integrarlas en el ambiente. Un aspecto clave es evitar fugas, por eso debajo de las celdas hay canalizaciones donde se recoge y analiza el agua.

Desde su entrada en operación no se ha producido ninguna incidencia relevante. Es normal que sea así pues casi todas las operaciones que se realizan con ellos son de acondicionamiento en seco. En el peor de los casos, las cantidades que se pueden liberar accidentalmente al ambiente son pequeñas.

El mayor riesgo está en el transporte. Los transportes hacia El Cabril atraviesan el pueblo de Fuente Obejuna, aunque está prevista una carretera de circunvalación. En 2023 se realizaron 276 expediciones, la mayoría procedentes de las centrales nucleares.

Las necesidades de almacenamiento van en aumento

Hasta el 31 de diciembre de 2023 en El Cabril se han almacenado 61 827 m³ de residuos. Esta cantidad se verá sustancialmente aumentada en los próximos años, debido al cierre previsto de las centrales nucleares en España. Gran parte de los residuos generados en el desmantelamiento se trasladarán a El Cabril. Ya hay una ampliación en curso y no será la última. El combustible gastado permanecerá en almacenes en cada central, al menos hasta 2073.

La clausura de El Cabril, según el 7º Plan General de Residuos Radiactivos, está prevista para 2076, aunque nada indica que para esa fecha se hayan dejado de utilizar las sustancias radiactivas. Además, está previsto que los propios almacenes con el combustible gastado que se construirán en cada central se desmantelen con posterioridad a 2076, e inevitablemente en esta operación se generarán residuos de media y baja actividad.

A la clausura le seguirá un periodo de vigilancia institucional tras el cual podrá liberarse para cualquier uso.

¿Quiénes pagan los costes y quiénes se benefician?

La financiación de ENRESA se realiza en su mayor parte mediante el impuesto que pagan las eléctricas por cada megavatio hora (MWh) producido en las centrales nucleares. En el caso de pequeños productores, como son las fuentes de aplicaciones industriales y médicas en desuso, son estos quienes pagan a ENRESA su recogida según la tarifa correspondiente.

Además de los impuestos habituales, los residuos almacenados en El Cabril son objeto de un “impuesto ecológico” de 10 000 euros por metro cubico a los RMBA y de 2 000 euros por metro cubico a los RMMA.

De acuerdo a los datos del 7º Plan de Residuos, la Administración ha recaudado 148 millones de euros hasta 2023. Para el resto de vida del almacén (oficialmente 2073), está previsto recaudar 723 millones.

A través de ENRESA los ayuntamientos reciben una compensación económica (Orden TED/295/2023) que en el caso de El Cabril han sido de 104 millones hasta 2023 y se prevé que reciban 231 M€ hasta 2073, que equivale a un promedio de 4,6 millones/año.

Los residuos de alta actividad (en su mayoría el combustible gastado en los reactores nucleares) no se enviarán a El Cabril. Estaba previsto trasladar este combustible a un almacén temporal centralizado (ATC), a construir en Villar de Cañas, pero el Gobierno de España ha decidido que se construya un almacén en cada central. El almacenamiento de estos residuos supondrá para los ayuntamientos (periodo 2024-2100) del entorno de las centrales nucleares unos ingresos de 1 506 millones de euros.




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¿Se ven beneficiadas las poblaciones del entorno de El Cabril?

En El Cabril trabajan unas 120 personas de plantilla y una cantidad variable en empresas contratadas por ENRESA. La mayoría vive en las poblaciones relativamente próximas, excepto un 20 % que se traslada diariamente a Córdoba.

A través de ENRESA, los ayuntamientos reciben una compensación económica. Sin embargo, no perciben lo que la Administración recaudará por el “impuesto ecológico”, unos 15 M€/año. Invertir parte de esta cantidad en el área contribuiría a mejorar la situación de la zona.

La instalación de un centro de investigación, como el previsto para el ATC, daría un gran valor añadido a El Cabril y a la zona.

The Conversation

Nací y resido unos pocos meses al año en Fuente Obejuna, el núcleo urbano mas próximo a El Cabril, conozco algunas de las personas que allí trabajan y otras que allí trabajaron en sus orígenes.

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