¿Impacta la transparencia de los gobiernos en los medios y las redes sociales?

En el siglo XVIII el filósofo inglés Jeremy Bentham ideó un sistema de estructura carcelaria que era al mismo tiempo un mecanismo de control mental. Se llamaba panóptico. Tenía una torre central que permitía a los guardianes ver a todos los presos, cuyas celdas estaban alrededor de la torre. Los reclusos, que no sabían cuándo se les vigilaba y cuándo no, terminaban comportándose como si siempre los estuvieran observando.

Los datos ofrecidos en los distintos portales de transparencia de las administraciones públicas recrean este diseño en el mundo digital, pero a la inversa. Ponen a nuestros responsables de gobierno en el centro de la estructura, permitiendo una observación directa y eficaz por parte de los ciudadanos situados a su alrededor.

En un escenario ideal, cualquiera podría usar estos portales para conocer la actividad de los gobiernos. Esto permitiría evaluar su desempeño o verificar las afirmaciones hechas por políticos y partidos, que constantemente buscan influir en la opinión pública. Además, se esperaría que los medios de comunicación, en su compromiso con el rigor periodístico, vincularan sus noticias a las fuentes de datos originales.

Desconfiamos de los medios, confiamos en las personalidades

Cómo llegan los datos e informaciones a los ciudadanos no es un proceso sencillo. Con la popularización de internet se pensó que los intermediarios desaparecían, y la Red se transformaría en una esfera pública de debate cívico.

Sin embargo, la evidencia ha pasado de un inicial optimismo a un evidente pesimismo. Cada vez más, la gente confía menos en los medios y más en las personalidades.

Y es que según el informe anual del Instituto Reuters de la Universidad de Oxford, el interés de los ciudadanos españoles en las noticias ha caído 34 puntos desde 2015. Además, la desconfianza en los medios de comunicación de nuestro país alcanza los niveles más altos registrados hasta la fecha.

En la actualidad, las grandes redes sociales y las plataformas de agregación de contenidos se han erigido como los principales canales de difusión de información. Y determinan significativamente el tipo de contenidos al que los ciudadanos están expuestos.

Dadme los datos y su fuente

Por ello, surge una cuestión fundamental: ¿Realmente alcanzan estos datos de transparencia al público general?

En una reciente investigación nos propusimos explorar en qué medida se utilizaban los datos disponibles en los portales. Tomamos como objeto de estudio la cobertura mediática de un supuesto caso de irregularidad en la contratación pública. Caso en el que estos datos eran un elemento clave. A tal fin, recogimos y analizamos algo más de 800 000 tuits publicados sobre el caso por casi 150 000 usuarios únicos en el intervalo de un mes.

En estos tuits, los enlaces a los datos eran casi inexistentes. Predominaban enlaces a artículos de noticias y opinión, seguidos por vídeos, imágenes (sobre todo capturas de titulares) y memes humorísticos, cuyo impacto político nunca debe menospreciarse.

Este resultado es comprensible. La transparencia basada en datos necesita de habilidades y tiempo libre que el común de los ciudadanos no posee. Incluso se ha llegado a cuestionar su capacidad para enfrentar los problemas democráticos.

Por eso, normalmente, estos datos nos llegan a través de intermediarios, principalmente medios de comunicación que los emplean en la elaboración de sus informaciones, además de activistas de datos y organizaciones políticas. Por esta razón, también analizamos el contenido de los enlaces compartidos en tuits que remitían a artículos en medios de comunicación escritos.

Muy pocos de ellos contenían enlaces a la fuente de datos en los portales. Era algo más frecuente encontrar una referencia en la noticia que simplemente mencionaba a esta fuente. Entre ambos grupos, apenas alcanzaban el 25 % de las noticias más enlazadas. El 75 % de los enlaces más populares no contenían ni enlace ni cita que referenciaran la fuente oficial. En estos casos, la creencia en la veracidad de la información es realmente una cuestión de confianza en el medio.

Datos como argumento de autoridad

¿Cómo se usaban los enlaces y citas a los portales (cuando se usaban)? Principalmente en la parte central de las noticias, como argumento de autoridad de la información publicada. Pero también a la inversa, para destacar la falta de información adicional en los portales, especialmente en lo que respecta a las conexiones entre entidades y personas vinculadas al caso en cuestión. Ausencias tales como individuos en cargos directivos o de representación en una o varias entidades relacionadas, o empresas con las cuales se había contratado previamente.

Pero nunca se usaban en contextos emocionales, tan típicos de las estrategias de desinformación en el ámbito político, por lo que podemos afirmar que se cumple el dicho de que dato mata a relato.

En conclusión, en la conversación en redes sociales se cita muy poco a estos datos. Y la mayor parte de las noticias tampoco los enlazan o citan como fuente. Sin embargo, las informaciones que los medios construyen en torno a estos datos sí pueden alcanzar unas elevadas cotas de difusión.

Trazabilidad de la información

Hoy en día consideramos esencial conocer el origen y composición de nuestros alimentos. De igual modo, como sociedad democrática amenazada por desinformación, polarización y cámaras de eco deberíamos considerar la trazabilidad de los datos en nuestra dieta informativa como algo necesario.

Porque, por su simple existencia, ninguna emulación digital del panóptico nos salvará de la ausencia de rigor respecto a las fuentes en que se basa una noticia. Ni de la poca exigencia de los lectores sobre los datos en que se sustenta, aunque las cifras y datos siempre hayan estado ahí.

The Conversation

Jesús García García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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