La loca polémica del pavillon des Sources, el edificio ligado a Marie Curie que se enfrente a la amenaza de derribo

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La loca polémica del pavillon des Sources, el edificio ligado a Marie Curie que se enfrente a la amenaza de derribo

De haberse cumplido el cronograma elaborado en su momento por el Instituto Curie, hace unos días, el lunes de esta misma semana, las excavadoras y obreros deberían haber empezado a pulular por el emblemático Barrio Latino de París. El motivo: ese día estaba previsto el inicio de los trabajos de demolición del Pavillon des Sources, un pequeño y anodino edificio de ladrillo levantado a comienzos del siglo XX y que en sus inicios formó parte del Institut du Radium, hoy integrado en el prestigioso Instituto Curie. Sin embargo el inmueble sigue allí, de pie, indultado temporalmente por la piqueta y en el centro de una aciaga polémica cuyos ecos han sonado más allá del Barrio Latino o el propio París hasta alcanzar a toda Francia.

El motivo: el valor histórico del edificio y el papel que jugó en las investigaciones de Marie Curie… sumados a su coste y el enorme potencial del solar que ocupa.

Un pequeño edificio de ladrillo. Si nos ceñimos al valor arquitectónico, el Pavillon du Radium es poco más que eso: un pequeño edificio de varias plantas levantado con ladrillos a comienzos del siglo pasado. Discreto, insulso, sin grandes ornamentos. Uno más y desde luego no el más llamativo de los inmuebles que se reparten a lo largo de la calle Ulm, en el V distrito de París, el Barrio Latino.

Su auténtico valor es otro, el histórico. Como recuerda Chemistry World, el Pavillon des Sources es uno de los tres edificios que formaban en su día el Institut du Radium, impulsado a en 1909 por la Universidad de París y el Institut Pasteur para respaldar el trabajo de Marie Curie, quien solo seis años antes había ganado el Premio Nobel de Física junto a su marido, Pierre Curie, y Henri Becquerel. Con el paso de las décadas, en 1970, el Institut du Radium acabaría fusionándose con la Fundación Curie para formar el actual Institut Curie, una prestigiosa fundación privada consagrada a la investigación médica, biológica y biofísica.

Y un gran centro científico. Eso es lo que quiere levantar el Instituto en el terreno que ahora ocupa el Pavillon des Sources, un inmueble de su propiedad. Los planes de la institución francesa pasan por construir un nuevo edificio dedicado a la investigación, un centro de entre cinco y siete plantas y 2.000 metros cuadrados consagrado a la investigación química y biológica para combatir el cáncer.

Para conseguirlo, claro está, antes tendría que reducir a escombros el decimonónico pabellón de ladrillo, situado en un lugar privilegiado, justo al lado del Museo Curie y del instituto homónimo. Actu Paris asegura que los promotores del proyecto presentaron una primera solicitud de derribo en 2022, sin éxito, y volvieron a intentarlo con mejor fortuna en 2023. El inicio de los trabajos para desmontar el inmueble se preveían para el pasado lunes, 8 de enero.

Pero saltó la polémica. Con lo que probablemente no contaban los responsables del Instituto Curie es que sus planes acabarían caldeando una acalorada polémica, tan acalorada y tan sonada que ha llevando a la ministra de Cultura, Rima Abdul Malak, a mover ficha y anunciar la suspensión del derribo solo unos días antes de que arrancase. Pese a que el centro disponía del permiso desde el 24 de marzo y tanto la dirección regional de asuntos culturales (DRAC) como los arquitectos le habían dado su visto bueno, Abdul Malak decidió hablar con el presidente del Instituto Curie, Thierry Philip, y echar el freno a las obras. Al menos mientras se estudian de forma conjunta «las alternativas posibles».

¿Qué papel jugó el edificio? Esa es una de las preguntas fundamentales para entender la polémica levantada en torno al Pavillos des Sources. Si hay algo que lo haga especial es su valor histórico y su vínculo con Marie Curie, así que la cuestión de las cuestiones en este caso es evidente: ¿Para qué se usó el inmueble en el siglo XX? ¿Jugó un papel relevante o fue un simple almacén? La respuesta no resulta sencilla. Voces como Baptiste Gianeselli, defensor del patrimonio parisino, o el popular presentador y periodista Stéphane Bern han reivindicado la relevancia de la construcción y tachan los planes de reducirlo a escombros de «grave error».

«¡No jugamos con símbolos!», recalca Bern, tajante. Para él el edificio puede carecer de «valor arquitectónico», pero sí lo tiene, y mucho, desde un punto de vista patrimonial. Gianeselli incluso va más allá y asegura haber hallado pruebas que demuestran que el viejo edificio de ladrillos «no era solo un lugar para almacenar residuos», sino que representaba un «templo» para preservar materiales.

«Sin el Pavillon des Sources, Irène y Frédéric Joliot-Curie no habrían podido descubrir la radiactividad artificial e inducida, por la que recibieron el premio Nobel de Química», llegó a asegurar a Chemistry World. Tan seguro están de su valor, que él y otros defensores del Pavillon des Sources no se dan por satisfechos con la suspensión del derribo. Solo alcanzarán la «victoria» completa cuando el Instituto del Radio —incluido por supuesto el Pavillon des Sources— consiga la consideración de monumento histórico que los blinde frente a la piqueta.

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Un simple almacén contaminado. Para Thierry Philip, presidente del Instituto Curie, la realidad es otra bien distinta. Aunque reconoce que el debate suscita «emociones», el responsable de la institución asegura que aquel espacio solo se se usó para labores de almacenamiento, no para desarrollar trabajos. Y no solo eso. Hace poco Philip aseguraba que la contaminación del material radiactivo que se almacenó allí sigue teniendo consecuencias: según él es «imposible» acceder al pabellón. Sus planes de obra pasaban de hecho por descontaminarlo con una inversión de 1,8 millones de euros antes de iniciar los trabajos de derribo.

«En caso de que el Ministerio no nos permita demolerlo, entonces no haremos nada y la ministra tendrá que financiar alrededor de dos millones de euros para cuidar 100 metros cuadrados», explicaba a Chemistry World antes de incidir en que el edificio en sí carece de «interés» histórico. «Era el lugar donde [Marie Curie] almacenaba fuentes radiactivas y no es cierto que era su laboratorio», reivindica, convencido de que plantearon el derribo porque «no había otras soluciones» .

En caso de que se mantenga en pie y el Gobierno de Francia no invierta los dos millones de euros necesarios, el directivo advierte que el inmueble, de apenas 100 metros cuadrados, permanecerá con las puertas cerradas. «Por supuesto no pagaría 1,8 millones [para descontaminarlo] si no me permiten montar el nuevo edificio y el inmueble morirá en los próximos diez años. Es una estupidez», reflexiona.

El debate está servido. La discusión es compleja. Los defensores del edificio subrayan su «dimensión conmemorativa y simbólica» e insisten en que, aunque no pueda reutilizarse, no hay razones para derribar el pabellón. Sin embargo, Philip recuerda el coste que tendría descontaminar un edificio que —clama— carece de valor histórico real más allá de haber servido de almacén en tiempos de Curie.

Y no es el único que lo ve de ese modo. Cuando hace poco le preguntaron por el futuro del edificio, el bisnieto de Curie, Marc Joliot, se mostró igual de pragmático: «Me gustaría conservar el pabellón, pero son 100 metros cuadrados contaminados. No se puede hacer nada con eso. Por un lado está la investigación, importantísima en la lucha contra el cáncer. Por otro, hay un legado que sin duda también es importante, pero que de ninguna manera representa todo el patrimonio».

Como telón de fondo está el futuro de un nuevo centro de investigación que se enmarca, a su vez, en un proyecto de ampliación del campus Pierre-et-Marie Curie. «¿Se van a ir los investigadores de Francia si este proyecto no sigue adelante? No exagere. No tenemos que destruir la memoria de Marie Curie para que se queden aquí», reivindica Bern. Por lo pronto, el caso del Pavillon des Sources ha saltado ya a medios internacionales, incluidos la cadena CNN o The Guardian y movilizado al Gobierno de Francia, y como recuerda Le Parisien abre el desafío de buscar una solución para que el Instituto pueda expandirse y ganar músculo investigador.

Imágenes: Paris Historique

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Carlos Prego

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