La rocambolesca historia del «fugitivo de TikTok»: lleva huyendo de la Interpol 17 años pero sube vídeos a diario

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La rocambolesca historia del

TikTok es una red social en la que puede pasar casi cualquier cosa. En Magnet nos hemos hecho eco desde los retos más surrealistas como meter los testículos en salsa de Soja o estrambóticas modas como hacerse pasar por un NPC. Hoy queremos ahondar en otra peculiar historia de esta plataforma: el fugitivo de TikTok. Su nombre es Chad Hower, lleva 17 años huyendo de la Interpol pero sigue subiendo vídeos a diario.

También conocido como «Kudzu el mapache», fue acusado por su exesposa de secuestrar a su hijo, Alex, que ahora tiene 26 años, en 2009. Ahora, se dedica a ir relatando en la red social su día a día en los diferentes países en los que se va refugiando para huir de las autoridades norteamericanas. En gran parte del contenido que sube a TikTok defiende su inocencia y afirma que el FBI (y ahora la Interpol) lo persigue sin pruebas, a pesar de que varios documentos judiciales cuestionan estas afirmaciones.

¿Cómo empezó todo? Con un divorcio. Chad era por entonces desarrollador de software para Microsoft, estaba casado y tenía un hijo, pero en 2001 él y su esposa decidieron separar sus caminos. Y cinco años más tarde Chad consiguió la custodia de su hijo, antes llamado Aarys (ahora Alex), alegando algunos comportamientos negligentes por parte de su exmujer.

Tras eso, nuestro protagonista se fue a vivir a Europa, a Chipre, y decidió llevarse también a su hijo. Según explica Chad, después de perder la custodia, la madre de Aarys se fue a vivir a Pensilvania. «Aarys nunca ha vivido en Pensilvania y no tiene más vínculos que algunos familiares. Pero allí, en Pensilvania, presentó cargos de secuestro contra mí».

A través de los vídeos en los que relata su historia y de algunos documentos judiciales, sabemos que Chad, además de volver a EEUU durante una temporada, después de la acusación de secuestro tuvo que emprender una huida por el mundo hasta que a finales de 2009 le detuvieron en Bulgaria, donde intentaron pedir la extradición pero no lo consiguieron. En total, fue internado en un total de cinco prisiones búlgaras en el lapso de tres meses. Luego fue liberado después de que se denegara su extradición en todas ellas.

Saltando de un sitio a otro viajó de Europa hasta al Caribe, a una remota isla llamada San Cristóbal donde vivió durante y un tiempo y desarrolló una enfermedad renal muy grave, para la que aún busca tratamiento. Su periplo no se detuvo ahí. Del clima tropical pasó al gélido frío de Moscú en Rusia, donde supuestamente reside actualmente según hemos podido apreciar en sus últimos vídeos subidos a la red social.

La supuesta conspiración

A través de sus perfiles en TikTok, Instagram y X (Twitter), Chad hace hincapié en que los que pesan contra él, de presunto secuestro a su hijo, son falsos. Y tiene una página web en la que explica con detalle su caso y adjunta algunos documentos relacionados. Chad también habla de que hay un conspiración contra él: «El mismo juez White, sólo 2 meses después, el 6 de noviembre, participó en la creación de cargos de secuestro deliberadamente falsos contra mí y afirmó que se desconocía el paradero de Aarys, aunque tanto él como su madre tenían información de contacto completa sobre él en Chipre», comenta. 

Además, asegura que en ningún momento se le dio un aviso ni una posibilidad de que su defensa pudiera aportar nada en la acusación que se arroja contra él: «Esto se hizo en secreto, a puerta cerrada, en un Gran Jurado Federal. Nunca se dio ninguna notificación ni se dio ninguna posibilidad de que mi defensa legal estuviera presente», apunta el fugitivo.

En un podcast, revela que hay dos teorías sobre por qué el FBI y la Interpol quieren apresarle. La primera es que todo es un malentendido y un gran error por parte de las autoridades, aunque él realmente no cree en esta posibilidad. Su otra teoría es mucho más rocambolesca. Afirma que su persecución tiene que ver con sus suegros, quienes solían trabajar como ingenieros y tenían acceso a secretos militares rusos: «Tres agencias de inteligencia, todas aliadas de Estados Unidos, se me acercaron para intentar reclutarme cuando trabajaba para Microsoft y me volví a casar con una ciudadana rusa en 2002”.

Su hijo, por otro lado, aunque sigue constando como desaparecido, está también activo en redes sociales e incluso tiene una página web en la que reclama estar vivo. Eso sí, no quiere tener relación con su madre e incluso se ha cambiado el nombre por el de Alex. A día de hoy, a Chad no lo ha logrado arrestar ni el FBI ni la Interpol y sigue en búsqueda y captura. Sus vídeos, un podcast en Spotify titulado «Alex is NOT missing» y una petición de apoyo en change.org con el título de «Justice For Chad Hower» son las únicas armas que aún le quedan.

Imágenes: TikTok (kudzutheraccoon)

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La rocambolesca historia del «fugitivo de TikTok»: lleva huyendo de la Interpol 17 años pero sube vídeos a diario

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por
Albert Sanchis

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