La tenia de Maria Callas y el misterio de su metamorfosis física
Maria Callas como Giulia en la ópera ‘La Vestale’, de Gaspare Spontini (1954).
Teatro alla Scala / Wikimedia Commons

Este 2023 celebramos el centenario del nacimiento de una de las más grandes sopranos operísticas del siglo XX: Maria Callas. Cuando se subía al escenario, este se llenaba de una voz cálida, lírica e intensa, llenando el ambiente con reverberaciones melodiosas difíciles de replicar por otros cantantes.

Durante toda su vida, la artista tuvo la obsesión de mantener un peso ideal, tal y como demuestra una carta, fechada el 3 de julio de 1949, dirigida a la soprano Maria Caniglia.

Esta situación daría lugar a lo que se denominó como el “milagro” o la “metamorfosis” de la Callas, y que ha sido estudiado por nuestro grupo de investigación. El momento de referencia es el debut de la ópera Don Carlo, de Giusseppe Verdi, en La Scala de Milán, el 12 de abril de 1954.

Una pérdida de peso que alentó los rumores

Partiendo de la base de que la soprano de ascendencia griega medía 173 centímetros (según su tarjeta de identificación, emitida el 9 de junio de 1949 por el Ayuntamiento de Zevio, en la provincia italiana de Verona), su peso fluctuó desde los 100 kilos en 1945 hasta los 64,8 el día de su aparición en La Scala.

A partir de ese momento, las noticias falsas proliferaron, y su adelgazamiento se achacó a los efectos de haber ingerido voluntariamente una tenia. Este gusano plano de color blanquecino causa una enfermedad parasitaria, llamada teniasis, que se contrae al comer carne cruda o mal cocinada de ganado vacuno o de cerdo, hospedadores de las especies Taenia saginata o Taenia solium, respectivamente. La pérdida de peso o apetito se cuentan entre sus posibles síntomas.

Su uso para adelgazar se basa en rumores originados a finales del siglo XIX y desmentidos con fuerza por la Asociación Médica Estadounidense en 1930. Sin embargo, volvió a aparecer como un posible tratamiento en la época de Maria Callas. Actualmente, es posible adquirir el parásito por internet en cápsulas con un precio que ronda los 1 500 €.

De hecho, se llegó a plantear la excéntrica y ridícula idea que un famoso médico suizo le recomendó que ingiriera ese parásito bebiendo una copa de champán.
Tal y como demostramos en nuestro estudio, solo hay dos versiones de la presencia de la tenia en su cuerpo.

Maria Callas y Valiano Natali en el Teatro del Maggio Musicale de Florencia, durante un ensayo de ‘Lucia di Lammermoor de Donizetti’ (1953).

“Ven inmediatamente. ¡Lo he matado!”

La primera de ellas es recogida por su esposo, Giovanni Battista Meneghini. Este indicó que tuvo que salir de manera precipitada de una función a la que asistía en La Scala para atender la llamada de su mujer desde la suite del Grand Hotel. “Battista, por favor, ven inmediatamente. ¡Lo he matado!”, le apremió.

Cuando Meneghini llegó, su mujer le dijo que había expulsado la tenia mientras se bañaba y la había matado. Situación que confirmó el médico de Callas, Gerardo de Marco, esa misma noche.

La otra versión proviene de Claudia Cassidy, una influyente crítica estadounidense de artes escénicas. Según Cassidy, la cantante le explicó que su pérdida de peso se debía efectivamente al parásito expulsado.

Durante esta etapa, la Callas recibió muchas cartas para que revelara su secreto. Varias clínicas y empresas incluso le llegaron a ofrecer sumas astronómicas por una patente exclusiva sobre su método.

Una mujer y un hombre sentados cada uno en un sillón miran a cámara.
Maria Callas y su marido Giovanni Battista Meneghini en su casa de Milán (1957).
Federico Patellani / Wikimedia Commons

El escándalo de la pasta

Curiosamente, en 1954 apareció un anuncio en el diario italiano Corriere della Sera afirmando que Maria Callas había adelgazado tras seguir un tratamiento a base de comer un tipo de pasta conocida como Pantanella Mills, y que avalaba su cuñado Giovanni Cazzarolli. Indignada por esta afirmación falsa, la cantante demandó a la empresa italiana.

El director gerente de Pantanella (que era sobrino del papa Pío XII) intentó defender su reputación y solicitó la ayuda inmediata de su tío. Sin embargo, no fue suficiente, ya que Maria los llevó a juicio. Después de cuatro años de duras disputas legales, recibió una indemnización, el pago de las costas y una carta de disculpa escrita por su cuñado y Pantanella Mills y publicada en el Corriere.

Misterio resuelto

Nuestro artículo intentó dilucidar si la Callas realmente albergaba una tenia en su sistema digestivo. Y confirmamos que la respuesta a este enigma fue resuelta por su chef personal, Elena Pozzan. En febrero de 2014, Pozzan declaró que tanto la cantante como ella misma se infectaron repetidamente de tenias por el consumo de carne cruda, ya que seguían una dieta alta en proteínas.

De hecho, su esposo ya aseguró que la dieta de Maria Callas se componía de carnes a la parrilla o steak tartar (plato elaborado base de carne de vacuno picada cruda), grandes cantidades de vegetales sin condimentar, un poco de agua, un poco de vino y nada de pan ni pasta. Y es por el consumo de este tipo de carne, y en concreto del steak tartar, por lo que se deduce que la especie responsable de su teniasis fue Taenia saginata.

Otro giro de guion

Pero no es el único descubrimiento que arroja nueva luz sobre la biografía de la gran diva. Hasta ahora se creía que su modista, conocida como Biki, era la responsable de enseñarla a vestir y caminar con elegancia. De ella adquirió más de 200 vestidos, 150 pares de zapatos y 300 sombreros.

Sin embargo, hace unos días nuestro equipo de investigación publicó un artículo donde se revela que hubo otra persona que influenció la imagen pública de la Callas. La descubrimos tras generar una nueva herramienta híbrida que combina la inteligencia artificial, mediante la combinación de un sistema de reconocimiento facial y un servicio de recuperación de imágenes, junto con el procedimiento de revisiones sistemáticas.

Sin embargo, esa es otra historia que ya contaremos otro día.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

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