Llevo más 15 años probando móviles de todo tipo. Hay tres problemas que siguen desesperándome

Tecnología

Llevo analizando teléfonos móviles desde el lanzamiento del HTC Tattoo en 2009. Casi dos décadas probando principalmente modelos de gama alta en esta última etapa. Teléfonos que, sobre el papel, deberían tener poco que mejorar. No es así.

Son muchos, muchos años analizando teléfonos, viendo cómo la tecnología avanza hasta puntos difíciles de imaginar hace 15 años (explícale al Ricardo Aguilar de 2009 las Vision Pro, el autopilot de Tesla o ChatGPT). Avances fascinantes en varios campos y… estancamiento puro en algunos aspectos de los móviles.

¿Qué sucede con las baterías?

La batería es uno de los puntos que más me inquieta como analista tech. En pleno 2024 una batería «grande» es una batería con 5.000mAh. Xiaomi fue de las primeras compañías en apostar por este tipo de baterías… hace cinco años. Desde entonces, ha sido prácticamente imposible ver un teléfono comercial (salvando móviles «raros» y no enfocados al público mainstream) con baterías de mayor capacidad.

Bateria

Ya empezamos a ver teléfonos con 5.600mAh o 5.300mAh, como los Honor Magic6 Pro y OnePlus 12, pero modelos como el Xiaomi 14 Ultra o S24 Ultra siguen con 5.000mAh. Hemos normalizado esta capacidad, es «suficiente» para el día a día pero, teniendo en cuenta que han pasado cinco años, sigue chocando.

La principal limitación aquí es el grosor del teléfono. Aunque las baterías y sus tecnologías están mejorando, un móvil con una batería enorme tiene el sacrificio del grosor. Quizás la pregunta es si a los usuarios les importa más si su móvil es grueso o si le dura la batería más de un día. En lo personal, tengo claro que lo segundo es mucho más apetecible.

El sonido, un gran olvidado

Sonido

Uno de los grandes olvidados y sin duda uno de los puntos de menor evolución en las últimas décadas es el apartado del audio. Llevamos años y años con altavoces minúsculos, que en su mayoría distorsionan en cuanto subimos el volumen más allá del 90%.

Aún no recuerdo un móvil en los últimos años en el que haya apreciado un claro antes y un después (como sí he hecho con algunos sensores de cámara, tecnologías de pantalla, etc.) respecto a tecnologías anteriores. Quizás esta es una guerra algo perdida, también limitada por el propio tamaño del teléfono, pero echo en falta que teléfonos que han estandarizado un ticket de 1.500 euros ofrezcan un audio de verdadera calidad.

La resistencia, de cuerpo y pantalla

Durante los últimos años hemos girado hacia materiales como el acero, el titanio, cristal en la trasera… Todos ellos materiales premium y agradables a la vista pero… muy poco resistentes. Cada vez que analizo un teléfono tengo que ir con sumo cuidado para que el panel no se arañe con, literalmente, la más mínima mota de polvo que pueda tener en el bolsillo. No hay Gorilla Glass Victus que pueda con un bolsillo con algo de polvo, garantizado.

Lo mismo sucede con el propio cuerpo de los teléfonos. La más mínima caída es capaz de dañar severamente los metales de los móviles que prometen ser más resistentes. Lo mismo sucede con las pantallas: son más resistentes que hace unos años, pero siguen estallando con facilidad.

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Ricardo Aguilar

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