Los animales centinelas que revelan si se cumplen las normativas de conservación de la naturaleza
Rudmer Zwerver / Shutterstock

Aunque en las últimas décadas la legislación destinada a preservar la naturaleza se ha multiplicado notablemente en todo el mundo, la pérdida de biodiversidad sigue acelerándose. Este llamativo contraste entre la proliferación de leyes para la conservación de la naturaleza y su creciente degradación responde, en muchos casos, a una deficiente aplicación de las normativas ambientales.

Las leyes son una herramienta clave para la conservación de la naturaleza, pero su efectividad depende de una buena implementación. Y para asegurarla, es necesario evaluar el grado de aplicación y cumplimiento de las normativas sobre el terreno.

Este seguimiento recurre con frecuencia a bioindicadores, es decir, organismos vivos usados para registrar parámetros susceptibles de verse afectados por las normativas. Así, por ejemplo, la presencia o abundancia de líquenes y musgos e invertebrados acuáticos y peces se utilizan desde hace décadas para evaluar el cumplimiento de normativas contra la contaminación del aire y el agua.

Seguimiento GPS de fauna

El avance de tecnologías como los sistemas de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés) ofrece multitud de posibilidades para el estudio de las especies silvestres, incluyendo la detección de amenazas para su supervivencia. El seguimiento con dispositivos GPS ayuda, por ejemplo, a detectar la persecución ilegal de aves rapaces o grandes carnívoros, lo que de facto indica una falta de cumplimiento de las regulaciones para la conservación de la fauna silvestre.

Además de aportar información sobre amenazas directas para las especies equipadas con GPS, este seguimiento proporciona información adicional sobre el nivel de cumplimiento de otras leyes que afectan a la conservación de la naturaleza. Por ejemplo, albatros marcados con GPS ayudan a detectar barcos pesqueros ilegales en el océano Índico.

En la península ibérica, el seguimiento GPS de buitres leonados (Gyps fulvus) y lobos ibéricos (Canis lupus signatus) está ayudando a monitorizar el cumplimiento de las regulaciones sanitarias europeas 1069/2009 y 142/2011, que pretenden conciliar la conservación de la biodiversidad con el mantenimiento de la salud pública autorizando el abandono de ganado muerto en el campo para alimentar a la fauna silvestre.




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Monitorizar la gestión de carroñas

Los buitres leonados están especializados en localizar y consumir cadáveres de animales en amplias extensiones de terreno, mientras que el lobo, además de ser un depredador, también se alimenta facultativamente de carroña. Así, el seguimiento GPS de ambas especies ha permitido evaluar si las carroñas de ganado abandonadas en el campo cumplen con los requisitos establecidos por las normativas vigentes en tres comunidades autónomas españolas (Asturias, Castilla y León y Galicia) y en el norte de Portugal.

Las administraciones competentes (las comunidades autónomas en el caso español) pueden autorizar el abandono de ganado muerto en el campo en áreas designadas previamente, que en España se conocen como Zonas para la Alimentación de Especies Necrófagas (ZPAEN). Se puede autorizar el abandono de reses muertas que no procedan de explotaciones de ganadería intensiva siempre que cumplan una serie de requisitos sanitarios, de especie y edad, y distancias a cursos de agua, edificios, carreteras, líneas eléctricas o aerogeneradores.

Estos criterios varían entre regiones, lo que puede afectar a la efectividad de las normativas que los recogen y que tienen como objetivo conciliar la salud pública y la conservación de la fauna silvestre.

Los carroñeros centinelas ayudaron a localizar centenares de carroñas de ganado que, visitadas sobre el terreno, revelaron un nivel de cumplimiento de la normativa inferior al 5 % en todas las regiones analizadas. Menos de la mitad de las carroñas se localizaron en áreas donde su abandono estaba autorizado.

Declarar más zonas de ganadería extensiva como áreas de alimentación para las especies necrófagas y simplificar los trámites requeridos para ello están entre las medidas que podrían mejorar el cumplimiento efectivo de la normativa, que se beneficiaría del establecimiento de un seguimiento sistemático del consumo de carroñas en el campo.

Carroña localizada por especies centinela.
P. Mateo Tomás

Fauna centinela

El ejemplo anterior ilustra cómo la fauna silvestre puede actuar como centinela del cumplimiento de las leyes que afectan a la conservación de la naturaleza.

Además de permitir el seguimiento de carroñas sobre el terreno para valorar el grado de cumplimiento de la normativa, los vertebrados carroñeros equipados con GPS también pueden ayudar a mejorar las estimaciones de disponibilidad de carroñas y la evaluación de riesgos para la fauna y la salud humana y animal. Pueden contribuir, por tanto, a mejorar la aplicación sobre el terreno tanto de la legislación sanitaria europea como de otras normativas relevantes para preservar el medio ambiente.

En vista de la creciente disponibilidad de datos aportados por el seguimiento GPS de fauna, existe un gran potencial para mejorar y monitorizar el cumplimiento de las diversas regulaciones que afectan a la conservación de la biodiversidad en casi cualquier parte del planeta.

The Conversation

Patricia Mateo Tomás ha recibido financiación para la realización de este trabajo del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, del Ministerio de Ciencia e Innovación y de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO) del Gobierno de España, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU, así como del Principado de Asturias, de la Fundación BBVA y del «FUNDO AMBIENTAL» del Ministerio de Medio Ambiente y Acción Climática del Gobierno de Portugal.

José Vicente López-Bao ha recibido financiación para la realización de este trabajo del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, del Ministerio de Ciencia e Innovación y de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO) del Gobierno de España, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU, así como del Principado de Asturias, de la Fundación BBVA y del «FUNDO AMBIENTAL» del Ministerio de Medio Ambiente y Acción Climática del Gobierno de Portugal.

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