‘Nuestra bandera significa muerte’ y las mujeres piratas de la Edad de Oro
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Grabado de Anne Bonny y Mary Read en ‘Historia general de los piratas’ realizado por Benjamin Cole. Wikimedia Commons

Nuestra bandera significa muerte, la nueva serie de piratas producida por HBO, ha venido a tomar el relevo en este 2022 de Black Sails, una producción que cosechó gran éxito hace ya algunos años.

En esta ocasión, la historia del caballero pirata Stede Bonnet y el infame Barbanegra actúa como premisa en una serie fresca, cómica y genuina, con capitanes cultos y sensibles, tripulaciones democráticas, mujeres de armas tomar y los romances más inesperados de los siete mares.

Sus aventuras están ambientadas en el siglo XVIII y están parcialmente basadas en Historia General de los Piratas, el testimonio más completo que existe sobre los temibles bandidos de mar de la Edad Dorada de la piratería.

La Edad de Oro: una época de grandes sueños

Los galeones españoles cargados de oro, el tráfico de esclavos, las tabernas repletas de maleantes en Port Royal y las paradisiacas playas del Caribe son solo algunos de los elementos que caracterizaron la Edad Dorada de la piratería. Este periodo se inició en la segunda mitad del siglo XVII y tuvo su ocaso en la década de 1730.

Los exóticos productos del continente americano y asiático, así como las riquezas extraídas de estos nuevos territorios, provocaron un aumento del tráfico comercial y una violenta rivalidad entre las naciones europeas que querían hacerse con su control.

De esta manera, se depositaron grandes esperanzas en un mundo nuevo por descubrir y del que beneficiarse. Por eso muchos decidieron dedicarse a la vida de muerte y saqueo aprovechando el desorden que imperaba en los territorios coloniales, tanto hombres como… ¿mujeres?

Bonifacia Jiménez se convierte en pirata

En Nuestra bandera significa muerte la peculiar tripulación de Stede Bonnet cuenta entre sus filas con Jim, una mujer que se hace pasar por hombre para ocultarse por un crimen que ha cometido en Nassau.

Cuando Bonifacia Jiménez era niña, una panda de maleantes asesinó a su familia. Años más tarde, Jim se venga, apuñalando a uno de los asesinos en las Bahamas. Tras este episodio, huye con la ayuda de Oluwande, un antiguo esclavo que la conduce hasta el barco del capitán Bonnet.

Vico Ortiz como Jim en ‘Nuestra bandera significa muerte’.
IMDB

Para ella la vida a bordo resulta relativamente cómoda mientras se hace pasar por un hombre mudo y solitario, pero todo cambia cuando se revela su verdadera identidad. Conmocionada y preocupada por la mala suerte que atraen las mujeres en los barcos , la tripulación responde: “Queremos hacerte una pregunta seria. ¿Eres una sirena?”.

Contra todo pronóstico, Bonifacia logra que sus camaradas dejen a un lado los incoherentes mitos sobre las mujeres en el mar y la vean como lo que siempre fue, el serio y solitario Jim.

Aunque no es la única mujer de armas tomar en la serie, el personaje se ha convertido en todo un hito en este tipo de historias y en un icono para muchos colectivos. Se cuentan por decenas los comentarios positivos y los fanarts que se han compartido sobre este en las redes sociales.

Ser una mujer pirata hispana que manifiesta una identidad de género no binaria ha causado un gran impacto en el público. A esto se le suma el hecho de que inicia un romance con su compañero de armas. Además, ¡resulta ser el único miembro de la tripulación con las habilidades necesarias para ser pirata! Pero ¿es esto históricamente plausible?

Bonny y Read: una vida de fuego y espada

En efecto, Historia General de los Piratas da cuenta de las aventuras de Anne Bonny y Mary Read, las dos piratas más famosas de la historia de la piratería mundial.

Bonny nació en Irlanda alrededor de 1698. A temprana edad se trasladó con su padre a Carolina, donde secretamente contrajo matrimonio con un marinero y se fugó a Nassau, capital de la república de los piratas. En las Bahamas se enamoró del capitán Jack Rackam y no dudó en abandonar a su marido, adoptar una identidad masculina y convertirse en pirata, no por venganza, como Bonifacia, sino por amor.

Mary Read batiéndose en duelo con otro pirata. Grabado de Alexandre Debelle en Histoire des pirates et corsairs de l’océan et de la Mediterranée, P. Christian, 1847.
Wikimedia Commons

Mary Read, por su parte, nació en Inglaterra en 1690 aproximadamente. Siendo muy joven se hizo pasar por hombre y se alistó en el ejército, donde encontró a su futuro esposo y renunció a la milicia. Sin embargo, tras la muerte de este se embarcó hacia las Américas y fue capturada en la travesía por la tripulación de Jack Rackam.

Al final, decidió convertirse en pirata voluntariamente y, contando con la complicidad de Anne Bonny, se dedicó a sembrar el caos y el terror por las aguas del Caribe como ninguno de sus camaradas masculinos fue capaz de hacer.

Horca, muerte y leyenda

Cuando llegó el ocaso de la piratería en el Caribe, Bonny y Read, que junto al resto de su tripulación habían estado saqueando embarcaciones, fueron apresadas cerca de la costa de Cuba en octubre de 1720.

Apenas un mes más tarde se celebró en Jamaica el juicio en el que por primera vez se condenó a muerte a dos mujeres acusadas de piratería. No obstante, las criaturas que crecían en sus vientres obligaron a postergar la condena hasta sus nacimientos.

Se dice que Read murió en la cárcel a causa de unas altas fiebres tras dar a luz. De Anne Bonny jamás se tuvo noticia, excepto que nunca se ejecutó su pena. Sea como fuere, no hubo persona en las colonias británicas de América que no quedase impactada por la osadía y la ferocidad de estas piratas del Caribe.

Definitivamente, las aventuras de Bonny, Read y Jim tienen mucho en común y rozan lo legendario. Sin embargo, no son menos creíbles y fantásticas que las peripecias de Stede Bonnet o el mismísimo Barbanegra. Al fin y al cabo, todos pertenecieron a una época en la que cualquier cosa era posible.

The Conversation

Judit Echevarría Hernández recibe fondos de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI) como Personal Investigador en Formación en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Ayudas del programa predoctoral de formación del personal investigador dentro de programas oficiales de doctorado en Canarias cofinanciado por el Fondo Social Europeo)

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