Pogacar prepara una venganza para la etapa reina

Redacción

Tadej Pogacar no es invencible El esloveno se volvió terrenal en la primera gran etapa alpina del Tour de Francia tras más de diez jornadas de dominio absoluto. El doble campeón de la prueba sufrió en sus propias carnes una pájara en la ascensión final al Col de Granon que le hizo perder casi tres minutos con el danés Jonas Vingegaard.

El líder del Jumbo y vigente subcampeón ha pasado de la noche a la mañana a convertirse en máximo favorito al escalón más alto de París a cuota [1.30]Sacó de punto a Pogacar con un ataque valiente a seis kilómetros y no paró hasta entrar en meta con un ritmo endiablado que exhibió las costuras del resto de favoritos

El que más cerca le ve en la general es el francés Romain Bardet -que gane el Tour se paga a [21.00], quien podría ser un gran animador de la carrera para lo que queda de Alpes gracias a su gran conocimiento del terreno. Para la etapa reina será fundamental una experiencia de la que quizá anda algo más flojo Vingegaard.

De lo que sí anda sobrado el joven danés es de equipo. El Jumbo cuenta con la estructura más fuerte de este Tour con gente com Van Aert, Roglic o Kruijswijk capaces de controlar cualquier ataque de Pogacar. El esloveno tiene un dilema de cara a esta etapa reina donde se subirán tres puertos míticos: Galibier, Croix de Fer y Alpe D’Huez.

El dilema de Pogacar

El cuerpo le pide a Pogacar un ataque lejano para dejar tieso a todo el mundo, pero al mismo tiempo es consciente de que un órdago de semejantes dimensiones puede condicionar el resto de su participación. El campeón está a 2:22 en la general y su cuota ha bajado hasta los [4.00] en cuanto al triunfo final. Sabe que puede tener sus opciones si empieza a lijar diferencias con ataques explosivos en los últimos kilómetros en las etapas de montaña y lo apuesta todo a una crono final de 41 kilómetros que le puede favorecer, pero hay que tener cabeza.

El Tour no está perdido para Pogacar, ni mucho menos, pero veremos si su sangre caliente le ayuda o le termina traicionando. El Gabilier, que subirán por la otra cara en esta ocasión, fue el que le condenó en la jornada anterior por exceso de ambición queriendo humillar a sus rivales.

Alpe D’Huez, sin embargo, es un puerto más amable para el esloveno con sus 21 curvas de herradura donde todos los campeones han apuntado su nombre. El factor altura no entra en juego al no superar los 2.000 metros. Pogacar quiere ser el siguiente y quizá intentará evocar a Carlos Sastre -quien ganó el Tour de 2008 con un ataque a pie de puerto- haciendo esa apuesta.

Jumbo tendrá que andarse con muchísimo cuidado ante la furia de un joven de 23 años que vivió la primera pájara de su vida. Con el orgullo herido y las ganas de poner las cosas en su sitio, su triunfo en la mítica cima cotiza a [5.00]y que el talento no ha desaparecido.

Si hay todavía alguien en la sala que crea en Enric Mas puede apostar a su triunfo en la etapa a cuota [26.00]El español perdió todas sus opciones de general en la última etapa al llegar a ocho minutos, pero eso le permitiría tener más manga ancha para atacar. Veremos si le da por ser valiente.

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