Redes que «ordeñan» la niebla y generan agua en su lugar: el invento de Canarias para combatir la sequía

Tecnología

La sequía es un tema recurrente en España que cada vez está menos asociado al verano. 2024 está siendo crítico para algunas partes de España, con unas temperaturas atípicas para esta época del año que obliga a poner el ojo en unos acuíferos que no están lo bien mantenidos que deberían. Esta situación es algo con consecuencias económicas claras, pero también medioambientales y hay quien está intentando por todos los medios sacar agua de donde sea.

Es el caso de una tecnología desarrollada en las Canarias para recoger agua de la niebla o el viento.

¿Vamos a pasar a tres estaciones? Este aumento de temperaturas y el acumular tantos récords seguidos es lo que está llevando a algunos investigadores a pensar que España dejará de tener cuatro estaciones en algún momento. En el último informe del Observatorio Global de la Sequía realizado por la Comisión Europea se pone el foco sobre el aumento medio de temperaturas estas últimas décadas.

La conclusión es que el invierno parece que se ha ido de vacaciones en algunas regiones del Mediterráneo, algo que coincide con lo que un análisis anterior apuntaba: los días cálidos se han duplicado en enero desde los años setenta. También hay menos heladas y, en definitiva, tenemos veranos largos, primaveras extrañas y otoños secos. De hecho, en enero del año pasado ya se hablaba de una situación de sequía de larga duración.

Medidas desesperadas. Ante esta situación, los análisis medioambientales son clave para que las comunidades se preparen. Un ejemplo es Andalucía, que durante la peor sequía desde los años noventa, consiguió no restringir el suministro de agua a pesar de tener el doble de campos de regadío que hace 30 años. Sin embargo, hay otras  medidas, como las adoptadas recientemente por una Cataluña que ha tomado una decisión extrema al reducir muchísimo el caudal de sus ríos.

Con el objetivo de retrasar el agotamiento de agua en las cuentas internas, la Generalitat redujo su caudal del Ter de 5.500 litros por segundo a 600, el río Llobregat pasó de 4.300 a 250 litros por segundo y el caso más extremo es el del Muga, que redujo de 1.200 litros a sólo 40. Es algo por lo que algunas sociedades ecologistas ya han protestado, elevando el tema a una denuncia por «presuntos delitos contra el medio ambiente«, ya que algunos de esos ríos pasan por zonas protegidas por la Red Natura 2000 de la Unión Europea.

Sistemas inspirados por la naturaleza. Está claro que hay que buscar soluciones, y una de las posibles ha nacido en Canarias. Un grupo de investigadores de la empresa GESPLAN ha ideado un sistema de malla que puede recoger agua de fuentes no ortodoxas. Se trata de una malla que cuenta con una serie de captadores que imita la forma de las hojas del pino canario en un ejercicio de diseño «inspirado por la naturaleza». Y es algo que ya se está utilizando en varias partes del mundo.

Es uno de los sistemas ideados para captar más de 500 litros por metro cuadrado en diez meses y, como explica uno de los padres del proyecto, no es algo milagroso. Gustavo Viera es parte de GESPLAN y ha declarado a EFE que «los captadores de niebla no son para recoger grandes cantidades de agua«, ya que no es algo que pueda acabar con el problema de la sequía, pero sí es un sistema de apoyo para recoger agua de donde antes no estábamos aprovechando nada. Además, declaran que es más sostenible y económico que los sistemas de captación de agua de niebla que se utilizan en países como Chile.

pino canario

Unos 5.000 euros por captador. Ahora bien, parece que no es tan sencillo como comprar un sistema de captadores y ponerlos a funcionar. En la web del proyecto, los responsables describen un proceso por el que deben realizar un análisis preliminar de la zona para ver si cumple los requisitos (niebla frecuente y que el viento también sea constante), se realizan una serie de visitas para analizar la mejor ubicación del sistema y ya se pone en marcha el proyecto.

Afirman que no interviene con el ecosistema de la zona, ya que no está quitando agua al suelo, sino recogiendo la que cae en un área específica y, como no hay una explotación humana, no se altera la flora o fauna del lugar. No tiene un consumo energético, no produce residuos y su mantenimiento es «bajo o prácticamente inexistente«. El precio es de 4.950 euros por captador (llamado oficialmente ‘Recogedor de Aguas Atmosféricas’).

Consumo, agricultura y recuperación. Desde GESPLAN aseguran que el agua recogida puede ser usada en consumo, pero que lo ideal es que se destine a agricultura o a restaurar paisajes que han sufrido un incendio. Aunque es un sistema idóneo para Canarias debido a su clima, ante la situación desesperada de Cataluña, el investigador Vicenç Carabassa del CREAF opina que también tiene potencial para usarlo en las comarcas de Anoia, Bages o Les Garrigues debido a que cuentan con situaciones de niebla con circulación de aire.

«En Cataluña hay recorrido importante para esta tecnología, tanto para restaurar como a nivel de plantación agrícola, como sistema de riego de apoyo, pues hay zonas donde frutales, almendros y olivos sufren por la falta de lluvias que en otras épocas les daban la suficiente agua«, afirma Carabassa. Veremos si termina implementándose el sistema, pero estando como estamos, cualquier ayuda es bienvenida.

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Alejandro Alcolea

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