Si algo nos ha enseñado la Semana Santa es que no faltan cargadores para coches eléctricos. Lo que faltan son enchufes fiables

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Si eres de los que este fin de semana ha cogido el móvil entre torrija y torrija y has abierto Tiktok, Twitter X, Instagram o Facebook, es muy probable que te hayas encontrado con las imágenes de un buen puñado de Tesla haciendo colas para recargar sus baterías.

No hablamos ni de Madrid ni de Barcelona, donde el número de eléctricos es muy superior al de provincias como Badajoz (Mérida), Albacete o Cuenca, donde sí se ha dado un colapso en los puntos de recarga de la compañía de Elon Musk.

Un vistazo a las redes sociales da una idea de lo que vivieron algunos conductores, con paradas que, en lugar de 15 o 20 minutos, se alargaron por más de una hora, sumando el tiempo de recarga y el de espera para acceder al enchufe. El resultado han sido unas imágenes que no han hecho más que alimentar la gresca conversación entre coche eléctrico y anti-coche eléctrico.

Pero más allá de eso, hay mucho que aprender.

Lo que nos dicen las imágenes de los Tesla haciendo cola

Mirado con perspectiva, las colas para recargar en los supercargadores de Tesla se tiene su lado positivo y negativo para la marca. Si se enfoca desde el punto de vista español, solo tiene un lado negativo.

Cómo habla de Tesla los atascos para cargar los coches

Hay varios motivos que empujan a los conductores de Tesla a optar por sus propios supercargadores casi como única opción. El primero de ellos es obvio: el dinero. Para los dueños de un Tesla, detenerse en sus supercargadores sale más barato que hacerlo en el de otras compañías. Además, la experiencia es mucho más simple, sencilla y amigable.

En estos momentos, tener un coche eléctrico obliga a tener multitud de aplicaciones en el teléfono móvil para recargar el coche. La inmensa mayoría de los enchufes carece de un simple y sencillo datáfono y obligan a darse de alta en la compañía, crear un perfil, iniciar sesión, introducir una tarjeta de crédito… Eso, con un supercargador de Tesla no sucede. Puede parecer una tontería pero para quienes nos movemos habitualmente con coche eléctrico, la facilidad de uso es notable.

A esto se suma que el navegador de Tesla genera las rutas priorizando sus supercargadores. Con esto, consigue encontrar la ruta más eficiente enviando a los conductores a sus propios puntos de carga y, además, atempera las baterías antes de llegar para que éstas admitan el máximo de potencia posible en la recarga y, por tanto, el conductor pase menos tiempo detenido.

Y todo ello con la ventaja de que la tasa de éxito de carga en un supercargador de la compañía es más alta que en el resto de marcas. Por norma general, cuentan con mayor número de enchufes por estación de carga y el número de incidencias en la red es menor que con otras compañías. Esto es un efecto llamada para los conductores de Tesla e, incluso, para los de otras marcas que quieren contar con cierta tranquilidad en sus viajes.

Pero, por supuesto, tiene un lado negativo para la compañía. Hasta ahora, los conductores de Tesla presumían de tener acceso a todos los enchufes públicos disponibles y, además, a los de su propia compañía que son: potentes, fiables y más baratos. Es, sin duda, uno de los motivos de compra. La marca, además, se ha estado beneficiando de ese punto elitista que viene de la mano de enchufes donde sólo los conductores de Tesla pueden cargar.

Abriendo algunos de sus supercargadores ya se adivinaba que, en momentos puntuales como Semana Santa, podían llegar a tener problemas. Lo que no se esperaba es que tuvieran problemas con sus propios clientes. Los últimos días han demostrado que, para momentos puntuales, la red de recarga rápida de Tesla empieza a quedarse corta y obsoleta, pues algunos cargadores todavía reparten su máxima potencia entre enchufes cuando dos o más coches están conectados.

Cómo habla de España esos mismos atascos

Según el último barómetro de electromovilidad, España no tiene un problema de cantidad, en lo que a enchufes de coches eléctricos se refiere, el problema es la fiabilidad y el reparto de esos enchufes.

Según el último Barómetro de Electromovilidad de Anfac, que cada tres meses toma el pulso de la situación del coche eléctrico en España, en nuestro país hay disponibles 29.301 puntos de recarga para coches eléctricos. A finales del año pasado, se calculaba que en España había algo más de 183.000 coches eléctricos circulando.

Es decir, por cada punto de recarga de coche eléctrico hay menos de ochos automóviles de este tipo en el mercado. No parece una cifra como para saturar las carreteras, aunque para cumplir con los plazos previstos deberíamos tener disponibles unos 45.000 puntos de recarga. Y la fotografía se oscurece si vamos al detalle.

Según Anfac, de los menos de 30.000 puntos de carga disponibles, 7.000 enchufes de ellos no dan servicio. Es decir, uno de cada cuatro enchufes en España está averiado o no tiene red, bien porque no están enchufados o por falta de mantenimiento. Hace un año se calculaba que había 40.000 solicitudes para abrir puntos de recarga que estaban en el limbo burocrático. No recibían el visto bueno para comenzar a operar y tampoco sabían cuándo podrían empezar a hacerlo.

En España hay contabilizados unos 30.000 puntos de recarga, de ellos 7.000 enchufes están averiados o fuera de servicio

Este mal mantenimiento provoca que los conductores de Tesla, que son amplia mayoría en España en el coche eléctrico, prioricen la recarga en su propia red. Puede ser un error pero, cuando un conductor de coche eléctrico no se la quiere jugar, es muy probable que priorice aquello del «más vale malo conocido…».

Hay que tener en cuenta que viajar en coche eléctrico por España ya no es un problema, pues hay enchufes suficientes. Pero eso no quiere decir que no requiera cierta planificación. Y con la escasez de enchufes que hay en algunos sitios, decidirse por una u otra compañía puede obligarnos a descartar una segunda de la competencia porque la autonomía no llega hasta el siguiente cargador. Por lo tanto, es esencial que el cargador al que nos dirigimos nos ofrezca la seguridad de que funciona.

Esa escasez de puntos de recarga rápida es un problema en rutas con una afluencia de tráfico muy grande. En toda Castilla-La Mancha, donde se han producido dos de los importantes atascos recogidos en redes sociales, solo tienen 152 puntos de carga interurbanos entre 50 y 150 kW de potencia (considerados rápidos). Extremadura, que tiene dos de las provincias más grandes de España, solo cuenta con 43 cargadores de este tipo.

En toda España, el número de puntos de carga de entre 50 y 150 kW de potencia es de 4.165. Y, además, Anfac refleja que entre octubre y diciembre de 2023 se registró una caída de más de medio millar de este tipo de enchufes en sus bases de datos, por actualizaciones a la baja de la potencia, averías y otro tipo de situaciones que tenían estos enchufes fuera de servicio.

Si discriminamos estos puntos de carga por enchufes interurbanos (decisivos para la recarga en un viaje), el número de puntos disponibles se reduce a 2.259 puntos de recarga disponibles. Esto si hablamos de enchufes de entre 50 y 150 kW. Si queremos más potencia, Anfac recoge que, de los 7.300 kilómetros en las principales carreteras españolas, hay más de 3.400 kilómetros donde no hay acceso a un punto de carga de 250 kW o más potencia en un rango de 100 kilómetros.

En resumen, no es tanto que no exista una red de recarga insuficiente. El mayor problema es que no existe una red de recarga bien repartida y fiable que anime a los conductores a diversificar sus paradas. Y sin una actualización de la recarga de Tesla y, sobre todo, sin un apoyo del resto de compañías, el cuello del embudo va a ser cada vez más y más estrecho.

Imagen | Xataka 

En Xataka | El drama de Europa y los puntos de carga: tiene cada vez más coches enchufables pero no más enchufes


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Si algo nos ha enseñado la Semana Santa es que no faltan cargadores para coches eléctricos. Lo que faltan son enchufes fiables

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por
Alberto de la Torre

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