Un millonario australiano se obsesionó con el Titanic, así que se va a construir uno idéntico (pero con radar para icebergs)

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Una de las primeras cosas que hacen los milmillonarios es comprarse un megayate para disfrutar del mar con las comodidades y el lujo de un hotel de cinco estrellas privado. Sin embargo, algunos de esos millonarios llevan sus aspiraciones hasta el extremo y, en lugar de conformarse con un superyate de 500 millones como el de Jeff Bezos, aspiran a construirse su propio crucero de lujo.

El multimillonario australiano Clive Palmer, un constructor de éxito que hizo fortuna en el desarrollo de la Gold Coast australiana a finales de los 80 y que ha aumentado su fortuna gracias a las minas de níquel, siempre soñó con viajar a bordo del Titanic. Ahora, según publica The Telegraph, el millonario asegura que tiene el suficiente dinero como para permitírselo, y quiere hacer realidad su sueño y construir una réplica exacta del “buque de los sueños” … pero con un radar de última generación para evitar los icebergs.

El Titanic (II), volverá a surcar los mares

Hay una máxima en el cine que dice que segundas partes nunca fueron buenas. Por ello, no se ha vuelto a reintentar la gesta de construir un crucero de superlujo de la talla del Titanic, sobre todo por el calamitoso final que tuvo el buque el 15 de abril de 1912.

Sin embargo, el millonario Clive Palmer parece más que dispuesto y motivado a hacer realidad su sueño de ver al magnífico navío surcar de nuevo los mares. Por ello, el magnate australiano se puso sus mejores galas, y el pasado 13 de marzo alquiló una sala en la Ópera de Sídney para anunciar su intención de construir una réplica del mítico transatlántico.

No es la primera vez que Palmer hace pública su intención de poner a flote a esta joya del mar. En 2012, coincidiendo con el centenario del célebre naufragio, el millonario anunció sus planes de construir una réplica. En 2018, volvió a intentarlo. La falta de inversiones parecía ser el principal escollo para su construcción.

Según The Guardian, las finanzas de Palmer parecen haber mejorado sustancialmente desde 2018, por lo que ha retomado el proyecto. “Ahora por fin dispongo de los recursos necesarios para recrear el Titanic. Puedo hacerlo y voy a hacerlo. Es mucho más divertido que quedarme en casa contando mi dinero”, confirmaba Palmer.

Un viaje en el tiempo a los cruceros de lujo

Tal y como presentaba en el evento el propio millonario, el Titanic II no será solo un barco, es una máquina del tiempo que transportará a los pasajeros a la era dorada de los viajes transatlánticos con el lujo y el glamour de principios del siglo XX.

Palmer es propietario de la línea de cruceros Blue Star Line que espera incorporar este nuevo activo a su flota, apelando a la nostalgia de los viajes de lujo de principios de siglo XX. Por ello, el navío se ha planteado como una réplica lo más detallada posible del popular trasatlántico, incluida la célebre escalinata central, las lámparas de araña de cristal, los artesonados y molduras en caoba con incrustaciones de nácar o los casinos, teatros y salas de baile lujosamente decoradas con oro del Titanic original.

El nuevo buque contará con 835 cabinas, incluyendo 383 de primera clase, 201 de segunda y 251 de tercera del diseño del trasatlántico original. El barco se ha diseñado para albergar hasta 2.435 pasajeros con unas dimensiones de 254 metros de eslora (largo) y 32 metros de manga (ancho) son un homenaje al diseño del Titanic original, que medía 269 metros de eslora y 28 metros de manga.

También va a replicarse la icónica silueta del Titanic con las cuatro grandes chimeneas, aunque todo apunta a que contará con un sistema de propulsión más eficiente basada en un motor diésel de nueva generación. “Estamos trayendo a algunos de los mejores diseñadores del mundo para el transporte de cruceros para asegurarnos de que nada se pase por alto y tenemos una especificación que es muy, muy superior a la del Titanic original”, afirmaba el millonario.

A diferencia de su predecesor, el Titanic II pone un énfasis sin precedentes en la seguridad, para emular al detalle el magnífico buque, evitando su trágico final. Como no podía ser de otro modo, el nuevo diseño incluirá la última tecnología en sistemas de navegación, asegurando que la historia no se repita. Unos sistemas que el magnate ha calificado como “tecnología puntera del siglo XXI”, disipando cualquier temor a los icebergs.

Objetivo: volver a navegar en el Titanic 112 años más tarde

El millonario impulsor del proyecto ha fijado la fecha de botadura del Titanic (II) para junio de 2027. Sin embargo, todavía no se ha designado en qué astilleros se construirá semejante mole que podría pesar unas 56.000 toneladas y costar entre 500 y 1.000 millones de dólares. Una cifra algo conservadora, teniendo en cuenta que la construcción de algunos de cruceros actuales está superando unos costes de 2.000 millones de dólares y tardan una media de 30 meses en terminarlos.

Según calcula Forbes, el acaudalado empresario australiano tendría una fortuna estimada en 4.300 millones de dólares, por lo que, en teoría, podría hacer frente a la inversión por sí mismo.  Como él mismo confirma, «tengo suficiente dinero para construir el Titanic diez veces». No obstante, ha buscado el apoyo de un grupo de inversores especializados en cruceros.

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Imagen | Wikimedia Commons (Francis Godolphin Osbourne Stuart,
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Rubén Andrés

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