Vuelve la guerra por el pixel pitch: una batalla entre los fabricantes de paneles resucitada por el MicroLED

Tecnología

Hay una tecnología de paneles que todavía no está al alcance del consumidor pero que está llamada a cambiar radicalmente el panorama. Hablamos del MicroLED, una innovación con múltiples ventajas: un contraste casi equiparable al OLED y la fortaleza de no degradarse como estos. Y debemos añadirle su naturaleza modular, lo que permite construir pantallas enormes y de todo tipo de formas.

¿Todos los paneles MicroLED son iguales? Obviamente no. A cada nueva generación se mejoran aspectos clave como el brillo o el color. Lo que ocurre es que hay un parámetro clave para anticipar qué panel es el más avanzado: el pixel pitch.

Qué es el pixel pitch

Este parámetro tiene múltiples nombres. Pixel pitch es uno de ellos, pero también se le denomina dot pitch o line pitch. En todos los casos la definición es sencilla:

«El pixel pitch es un número que mide la distancia en milímetros que hay entre el centro geométrico de dos subpíxeles del panel que reproducen el mismo color primario».

El pixel pitch por tanto sirve para hacerse una idea de «lo juntos» que están los píxeles. Cuanto más pequeño, más píxeles habrá en una misma área. Y esto implica generalmente una mayor resolución y una imagen más definida.

Un pixel pitch de P1.5 implica que hay una separación de 1,5 milímetros, mientras que un pixel pitch de P10 implica que hay 10 milímetros entre los píxeles. Tener un número más bajo beneficia a la calidad de imagen, pero no todas las pantallas necesitan tener un pixel pitch bajo. Por ejemplo en vallas publicitarias gigantes, con unos pocos píxeles ya será suficiente porque esta será vista a larga distancia.

Como ocurre con la resolución de las pantallas, también hay varias fórmulas para determinar la distancia óptima de visionado en función del pixel pitch. Según explica el proveedor de paneles Planar: la distancia a la que pueden apreciarse los píxeles se puede calcular con el pixel pitch x 10 = número de pies. Este cálculo nos da que para un panel con un pixel pitch de P2.0, si nos vamos a más de 6 metros (20 pies = 6,096 metros) no apreciaremos los píxeles.

Si el panel es para verse de cerca, el pixel pitch necesario será pequeño. Esto ocurre por ejemplo en monitores o estudios de televisión, donde el pixel pitch es inferior a los 2 milímetros.

En pantallas de buen tamaño de centros comerciales, eventos en interiores o conferencias se suelen apostar por paneles con un pixel pitch entre 2 y 5 milímetros. Finalmente las vallas publicitarias o los paneles para exteriores que no requieren una alta calidad, el pixel pitch puede ser más grande. Claro está, colocar menos píxeles tiene un coste inferior.

El MicroLED cambia las reglas

Desde aproximadamente 2019, la industria del LED consiguió reducir el pixel pitch por debajo de P1.0. También fue entonces cuando nacieron las tecnologías MiniLED y MicroLED.  Esta última, al ser modular, implica que podemos construir pantallas con un pixel pitch muy pequeño en casi cualquier tamaño: desde pequeñas pantallas para dispositivos móviles hasta pantallas enormes como The Wall, de Samsung o la CrystalLED de Sony.

The Wall Ise 2024

Como en el OLED, en los paneles MicroLED cada uno de los píxeles emite su propia fuente de luz. Se alcanza esa equivalencia de 1 LED es igual a un píxel. Y por ello es tan relevante el pixel pitch; porque al final determina la resolución y calidad que queremos alcanzar. Al contrario que en los paneles LED, en el caso del MicroLED no se depende de la retroiluminación. De cierta manera, toda la tecnología del MicroLED se encuentra encapsulada en los módulos.

Tener un pixel pitch más pequeño es una batalla habitual en los paneles profesionales de platós digitales y posproducción. El coste de estos grandes paneles está relacionado directamente con la cantidad de electrónica miniaturizada por pulgada, además de todo el coste de cablear y colocar estos millones de LEDs. Conseguir un pixel pitch más pequeño implicaba un coste muy alto en instalación y materiales. Con el MicroLED el coste de materiales es mucho más pequeño.

Una carrera de alta tecnología

Microled Boe

¿Dónde está entonces el problema del MicroLED? Básicamente que es una tecnología muy cara. En comparación con el LED, la principal desventaja del MicroLED es que necesita un «elaborado proceso de encapsulación». Esto es, que  fabricar los módulos del MicroLED solo está al alcance de unas pocas empresas y su alta tecnología.

Durante el ISE 2024, la feria del audiovisual más grande del mundo celebrada en Barcelona esta semana, hemos visto el trabajo de algunos de estos fabricantes. Desde Samsung hasta LG, pasando por Sony, BOE, Konka, Ledman o Sharp.

El pixel pitch de los módulos MicroLED se ofrece habitualmente por debajo del milímetro. LG y sus LG Magnit están disponibles en P0.68, P0.78 y P0.9.

En el caso de Samsung, su The Wall mostrando en el evento dispone de un pixel pitch de P0.63.

El fabricante BOE mostraba un módulo MicroLED con un pixel pitch de 0,625 milímetros y anticipaba que en 2024 empezará a fabricar módulos de P0.5.

No es una tecnología barata, pero los fabricantes de paneles se están dando cuenta que una de las guerras de los próximos años va a ser producir la mayor cantidad de módulos MicroLED y con el mejor pixel pitch disponible.

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por
Enrique Pérez

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